1. Silvana…


    Fecha: 05/10/2025, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... Hicimos la cita, me dio su dirección y se despidió. Sobra decir que yo a duras penas pude dormir esa noche. El sábado me desperté, me afeité, decidí depilarme la polla (aún hoy todavía no sé porque, jaja). Salí hacía la zona de Chamberí con suficiente tiempo para no llegar corriendo. Un edificio de apartamentos como cualquier otro. Timbré y me abrieron la puerta. Subí dos pisos de escaleras y llegue frente a su puerta. Sentía mariposas en el estómago y me temblaban las piernas. Un instante después ella me abrió la puerta de su departamento. Yo ahí parado observándola como un imbécil sin poder decir una palabra. Un mujerón de 1.75, sonriente y con cara angelical, vestida con una blusita suelta y una falda larga y sandalias planas. Si te la encuentras en el supermercado volteas a verla inmediatamente. Al final termine entrando. Ella me llevó consigo hasta su sala y me ofreció un asiento. Luego se sentó frente a mí. En la mesita frente a mi había una jarrita con limonada. Me sirvió un vaso que yo me bebí casi de un sorbo. Ella simplemente aguardaba con paciencia. Me preguntó que si era mi primera vez. Obvio sí. Me preguntó si sabía lo que quería. Obvio no. No tenía ni idea realmente lo que estaba buscando. Me preguntó si estaba listo. Solo pude mover la cabeza de arriba abajo. Le dio risa y luego me dijo, vayamos a mi habitación y vamos viendo cómo se dan las cosas. Yo simplemente obedecí.
    
    Su cuarto, cama Queen Size, tonos crema, cuadros de paisaje, un tocador con espejo. ...
    ... Nada fuera de su lugar, nada ordinario, nada vulgar. El cuarto de una dama. Me dijo, quieres desnudarte? Yo no sabía si iba a poder. Ella volvió a sonreír y me dijo que estuviera tranquilo y que lo disfrutara. Yo volví a afirmar con la cabeza (51 años y portándome como un quinceañero atolondrado). Ella se me acercó y me dio un beso en la mejilla y me comenzó a quitar mi chaqueta. La dobló con cuidado y la puso a un lado. En menos de nada ya estaba en bóxer frente a ella. Volvió a acercárseme y me dijo que si la quería besar. Yo le dije que sí. Me sonreía con ternura. Yo acerqué mis labios a los suyos y le di un piquito. Ella me tomó el rostro con las manos y me dio un beso goloso con lengua. Yo le respondí con igual intensidad. Nos besamos por un rato largo. Ya tenía una erección que era imposible de ocultar. Sin embargo ella no dijo nada. Yo miré el reloj. El tiempo pasaba. Ella lo notó. Me quitó el reloj y me dijo que no me preocupara, que iba a tener todo el tiempo que quisiera con ella porque quería hacerme sentir bien. Se dio la vuelta, se sacó las sandalias de una patada, se quitó la blusa y dejó caer su falda. Luego se dio la vuelta. Juro que casi me vengo de solo verla. Cuerpo perfecto, senos, quizás 34B, muy proporcionados, lencería de encaje. Y sí, mi vista bajó de inmediato a un bulto enorme que parecía querer reventar el panty. Ella se dio cuenta. Me preguntó que si le gustaba y yo como un imbécil balbucee un sí. Ella volvió a sonreír y se me acercó y volvió a ...
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