1. Rodri me descubrió otro mundo de placer


    Fecha: 08/10/2025, Categorías: Gays Autor: GatitoBiCurioso, Fuente: TodoRelatos

    ... no sé qué estaba tocando en mi interior. Y estaba gimiendo como una nenaza...
    
    - Muy bien, lo has hecho muy bien, ya está todo dentro. ¿Cómo estás?
    
    No sabía qué decir. Aún había algo de dolor.
    
    - Bien, creo.
    
    - Espérate un momento así. Luego, cuando veas, empieza a moverte. Me gusta mucho, estás muy caliente y apretadito.
    
    En menos de un minuto el dolor pasó y mi culo se acostumbró a estar roto por el pene de Rodri. Me estaba gustando. Quise empezar a moverme, pero no sabía como, me movía torpemente, con miedo de que si lo hacía de manera brusca o equivocada, el pene se saldría. Rodri lo notó.
    
    - ¿Estás cómodo así?
    
    Yo contesté con sinceridad.
    
    - Me gusta tenerte dentro, pero no sé cómo moverme.
    
    - ¿Ya no te duele?
    
    No, no me dolía ya. Mi esfínter se había acomodado. Se lo dije.
    
    - Vamos a cambiar de posición. Ponte a cuatro patas. Tranquilo, aunque se salga, ahora cuando vuelva a entrar no te va a doler.
    
    Me puse a cuatro patas, él se puso detrás y apuntó su verga a mi recién estrenado ojete.
    
    Tenía razón, volvió a entrar en mi sin dificultad y sin dolor. Noté sus huevos chocar con los míos. Ahora sí había sentido placer al ser penetrado. Volví a soltar un gemido digno de una pornostar.
    
    - ¿Bien?
    
    Asentí con un gesto.
    
    - Voy a empezar.
    
    Y empezó a moverse, a bombear. Primero lentamente. Yo notaba la barra de carne entrando en mi culo, casi saliendo, entrando de nuevo. El placer empezó a llegar en oleadas, primero suaves, pero luego creció ...
    ... de intensidad, a la vez que sus embestidas se hacían más violentas y rápidas. Su pelvis hacía ruido al chocar con mis nalgas y se mezclaba con mis jadeos.
    
    Me percaté de que yo no estaba empalmado, pero toda mi pelvis estaba envuelta en una sensación flotante de placer. Me toqué el pene, pero no cambiaba, y tampoco se puso erecto. El placer no estaba viniendo de ahí.
    
    Y entonces me vi. En el espejo de la habitación. Estaba a cuatro patas como habían estado mis parejas femeninas, y con un hombre detrás de mi entre mis piernas, empujando. El morbo era ya demasiado…
    
    Empecé a moverme para acompasarme al ritmo de Rodri, mientras me miraba de reojo en el espejo: en la cama deshecha, despeinado, sudoroso y culeando furiosamente mientras el placer me invadía. Y gimiendo en voz alta. Y pidiendo más...
    
    No sé cuánto duramos, ni se me ocurrió mirar el reloj. Desde mi punto de vista, no lo suficiente. Primero estallé yo. Ese calor que envolvía mi pelvis se concentró en la base de mi columna vertebral y, de repente y sin aviso, estalló y se derramó por todo mi cuerpo, en un orgasmo largo e intenso que me provocó espasmos en las piernas y la pelvis. Eso encendió también a Rodri, que mientras aún mi orgasmo vibraba en mi cabeza y mi cuerpo, aceleró su ritmo y enseguida me propinó tres, cuatro, seis embestidas mas violentas, hasta que se desplomó en mi espalda. Se había corrido. Yo también me desplomé en la cama, aún con su polla en mi culo, y noté en la barriga una humedad pringosa. ...
«12...4567»