1. Mi esposa me puso los cuernos con dos vendedores ambulantes


    Fecha: 10/10/2025, Categorías: Infidelidad Autor: Fornicatorix, Fuente: CuentoRelatos

    ... el sol. Cuando llevaba varios minutos en el agua, vi que tres chicas con apariencia de extranjeras se aproximaban a donde estábamos nosotros y colocaban sus toallas a un par de metros de las nuestras.
    
    Una de las chicas era pelirroja y las otras dos rubias, las tres tenían un buen físico y rondarían los 20 o 22 años. Una vez que habían extendido sus toallas, comenzaron a desprenderse de la ropa: se quitaron las camisetas, una de ellas el short y las otras dos sus minifaldas vaqueras. Y entonces me di cuenta de que esa tarde tendría que aguantar el carácter de mi mujer: las tres jóvenes se quedaron en topless y la única prenda que cubría sus cuerpos era un minúsculo tanga.
    
    La chica pelirroja lo llevaba blanco y las dos rubias lo llevaban la una de color rosa, la otra de color amarillo. Desde el agua pude ver cómo Silvia empezaba ya a mirar a las chicas. Permanecí bañándome un par de minutos y decidí salir cuando las tres chicas ya se habían tumbado en sus toallas: me imaginaba lo que me esperaba por parte de mi esposa durante el resto de la tarde.
    
    Al llegar al sitio donde estaba mi mujer junto a las extranjeras, Silvia me susurró:
    
    –¿Has visto a esas tres? ¿Es que no tenían otro sitio donde ponerse? ¡Un poco más y ponen las toallas encima de nosotros!
    
    –Mujer, la marea está alta, queda poco espacio de arena y hay mucha gente –le respondí tratando de quitarle importancia al asunto.
    
    Me tumbé en mi toalla y no me atrevía ni a mirar al lado derecho, que era donde ...
    ... estaban las chicas. Hasta que no pasaron bastantes minutos no cambié de postura. Ni siquiera me había percatado de que Silvia estaba bañándose en el agua y de que las tres jóvenes hacían lo mismo. Silvia regresó pronto y me dijo que el agua estaba perfecta para el baño. Yo asentí y cerré los ojos para relajarme y seguir tomando el sol. Tras varios minutos escuché las voces de las tres chicas que se aproximaban. Abrí los ojos y vi cómo se quedaron un rato de pie para secarse al sol.
    
    No pude evitar fijarme en el cuerpo de las tres chicas: la pelirroja tenía unas grandes tetas, aunque sus amigas tampoco se quedaban atrás. Tenían los pezones tiesos debido al frío que sentirían al salir del agua y cuando se giraban podía ver la tela de los tangas mojados metida en la rajita de sus culos respingones. Miré la parte delantera de los tangas y me quedé con la boca abierta, viendo que la tela empapada estaba pegada a la vagina de las chicas, marcando los labios vaginales y en el caso de la pelirroja su tanga blanco transparentaba todo su sexo depilado.
    
    Me estaba excitando mucho y, para que Silvia no se diera cuenta y me montara el numerito, cerré los ojos e intenté abstraerme de la visión de aquellas chicas.
    
    Al cabo de un rato mi esposa me comentó en voz baja:
    
    –¡Yo ya sabía que la intención de esas tres era la de llamar la atención y provocar y calentar a los tíos! ¡Gírate y míra las!
    
    Me di la vuelta y vi a las tres chicas tumbadas en sus toallas. La pelirroja y una de las ...
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