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Mi esposa me puso los cuernos con dos vendedores ambulantes
Fecha: 10/10/2025, Categorías: Infidelidad Autor: Fornicatorix, Fuente: CuentoRelatos
... metros de donde sobresalían los cabellos pelirrojos de la chica y se agachó. A los pocos segundos Silvia salió de entre los matorrales y por la cara que traía, sabía que algo raro había sucedido. Cuando llegó otra vez a mi altura, me dijo apresuradamente: –No te vas a imaginar lo que está haciendo allí la pelirroja: mientras yo hacía pipí la miré y estaba sin el tanga, completamente desnuda y masturbándose. Se dio cuenta de que la estaba viendo, pero ella seguía a lo suyo. Seguro que se estaba tocando pensando en tu polla erecta que acababa de ver. Yo traté de restarle importancia al asunto e intenté tranquilizarla: –Mujer, déjala, es un chica joven. A lo mejor es verdad que se ha excitado un poco, pero ¿no te ha pasado eso a ti alguna vez? A todo el mundo le pasan esas cosas. Si hubieras sido tú la que hubieses visto a un tío empalmado, ¿no te hubieses excitado también? Por favor, cuando salga la chica de los arbustos no la mires mal, ni le pongas mala cara, ¿vale? Silvia pareció quedarse conforme. Tras unos minutos la joven salió de los matorrales con su tanga blanco ya puesto y con sus mejillas sonrojadas, supongo que de su estado de excitación que había tenido. Al pasar por delante nuestra me fijé en la entrepierna de su tanga y la tenía mojadita: se había corrido y al ponerse de nuevo el tanga la humedad de su vagina lo había empapado. La chica pasó después junto a sus amigas, pero no se detuvo, sino que se fue directamente al agua a darse un baño. Las otras ...
... dos chicas dejaron las palas y la pelota junto a sus toallas y se metieron también en el mar. Se llevaron en el agua un buen rato, tras el cual salieron, cogieron sus toallas y se secaron. Empezaron a recoger y a sacar su ropa de la mochila. Pero se iba a producir algo que colmaría la paciencia de Silvia: antes de vestirse las tres chicas, sin ningún pudor se quitaron los tangas mojados por el baño, los metieron en una bolsa de plástico y la guardaron en una de las mochilas. Estaban las tres allí completamente desnudas. Yo no me atrevía ni a mirar a mi mujer, porque sabía la cara que tendría. Entonces cada chica se puso un tanga seco, pero no de traje de baño, sino un tanga de ropa íntima. Se vistieron con sus camisetas y con las minifaldas y el short, se pusieron las mochilas a la espalda y antes de irse nos dijeron educadamente “adiós” en inglés. Yo les devolví la cortesía, aunque Silvia no dijo nada. Cuando las chicas ya se habían alejado, mi esposa me preguntó: –¿Qué, también las vas a justificar ahora? No les ha importado quedarse totalmente en pelotas delante de un tío y de su mujer. Han tratado de calentarte y de excitarte hasta última hora. En ese momento perdí un poco la paciencia y no estaba dispuesto a escuchar más a Silvia, así que le dije: -Tú puedes quedarte un rato más si quieres, pero yo me voy al apartamento. He tenido bastante de tus iras por hoy. Me levanté, me vestí y la dejé allí sentada sobre la toalla. Cuando llegué al apartamento ...