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Mi esposa me puso los cuernos con dos vendedores ambulantes
Fecha: 10/10/2025, Categorías: Infidelidad Autor: Fornicatorix, Fuente: CuentoRelatos
... entrepierna su bulto era ya de unas grandes dimensiones. El segundo de los vendedores llegó en ese momento a nuestra altura y tras saludar también me dijo que si quería comprar algo. Era un chico joven, también marroquí, de apenas 20 años y traía relojes, pulseras y gafas de sol. Le dije que esperara allí un momento mientras terminaba de decidirme por uno de los vestidos y que después quería ver algunas pulseras para comprar una. Mi excitación iba creciendo sintiéndome observada por los dos hombres, pues el chico, que se había sentado en la arena, me miraba de forma más descarada todavía que el otro vendedor. Al probarme el último de los vestidos, uno blanco que fue con el que me quedé, el marroquí que los vendía me ayudó a ponérmelo, rozándome una de mis tetas con su mano. Cuando le comenté que me quedaría con ese vestido, me ayudó de nuevo a quitármelo, tocándome en esta ocasión los dos senos y de forma más evidente. Al sentir el contacto de sus manos con mis tetas, sentí un calor en mi vagina y cómo empezaba a humedecerse. Mis pezones estaban duros y tiesos debido al grado de excitación. Miré al joven marroquí y vi que se estaba tocando su verga por encima del pantalón. Me miré la braguita del bikini y comprobé que la había mojado con mis flujos vaginales. Esto no pasó desapercibido para los dos vendedores y cuando me quise dar cuenta el joven ya tenía su polla fuera del pantalón y se masturbaba. Su verga era enorme y me entraron unas terribles de sentirla dentro ...
... de mi coño. El chico se levantó y se acercó a mí. El otro vendedor dejó sus vestidos en la arena y comenzó a masajearme las tetas y a pellizcarme los pezones. Yo le dejaba hacer y entonces su manoseo se hizo más intenso. El más joven se había desnudado por completo y me besaba y lamía los muslos. El otro hombre apartó unos instantes sus manos de mis pechos para desnudarse también. Tampoco estaba mal dotado y tenía ya fuera su glande enrojecido. Ahora era el más joven el que jugueteaba con mis tetas: me las oprimía, las manoseaba y me pellizcaba y mordisqueaba los pezones. Por segunda vez noté la humedad en mi vagina y estaba deseando que aquellos dos magrebíes me penetrasen todos mis orificios con sus enormes pollas. Por fin el de más edad se agachó y comenzó a desatarme los lacitos laterales de la braguita del bikini, primero el derecho y después el izquierdo. Se quedó con ella en la mano, la olió y me la puso en la nariz para que yo hiciera lo mismo. La zona que cubre la vagina estaba manchada y empapada fruto de mi excitación. Arrojé la braguita sobre la arena y allí me encontré completamente desnuda ante los dos vendedores que contemplaban mi coño depilado. El más joven me introdujo inmediatamente dos de sus dedos por el ano y empezó a penetrarme con ellos. El otro había empezado a lamerme el coño y a acariciarme el clítoris con la lengua. Poco después se humedeció la punta de su verga con saliva y me la introdujo lentamente en mi vagina. Cuando tuve su polla dentro ...