1. El sueño húmedo (22)


    Fecha: 15/10/2025, Categorías: Incesto Autor: tauro47, Fuente: TodoRelatos

    ... entonces no puedo describir lo que hicimos después de esto, porque me entró una sensación de estar volando que me hacía sentir toda clase de sensaciones y no solamente en la polla.
    
    Ø¿Cómo te encuentras Antonio?
    
    ØUf, no tengo palabras, esto ha sido demasiado para mí, lo reconozco.
    
    Ø¿Entonces… comprendes lo que me pasa a mí?, ¿cómo quieres que al llegar a casa me folle a mi mujer?, ni a ella ni a nadie, si quieres tú, y te quedan fuerzas, dale un buen repaso a Cuca, a lo mejor me deja en paz dos días, jajaja.
    
    ØNo creas que no está para eso y para más, pero tienes razón, me noto un vacío entre las piernas que no me la encontraré ni para mear, jajaja.
    
    ØYa te digo, ¿Qué opinas de la mamá y la hijita, cuál te parece mejor?
    
    ØJoder ¡qué dilema! Desde luego la madre lo tiene todo, experiencia, belleza y un cuerpo de infarto, pero Lola… es un sueño, creo que es el tipo de mujer que todos soñamos algún día, ¡que tetas, que coño, que culo!, jajaja. Y cómo mama la polla, desde luego, va a pillar a su madre en cuatro días, jajaja.
    
    ØNo sé si viviré para verlo, a este paso…. Jajaja.
    
    Moncho tenía toda la razón, Cuca era un bocado exquisito, pero el par de mulatas eran dos panteras que con solo mirarlas asustaban, creo que si hubiera ido a solas no habría podido con las dos, y desde luego estaba convencido que Moncho todavía menos que yo, claro, el pobre ya estaba muy castigado con las dos.
    
    Pero nuestras reflexiones no sirvieron para nada, al llegar a casa de ...
    ... Moncho, su mujer nos esperaba con la mejor sonrisa, y lo malo es que cruzaba unas miradas con Irene que me daban muy mala espina.
    
    El alcalde, por supuesto, contó una “milonga” que no se lo creía nadie, Irene me miraba con una sonrisa incrédula que yo no me atrevía a mantener, lo peor fue que las dos acordaron de salir a cenar los cuatro juntos para “celebrar” no sé qué, mientras yo miraba sin apartar los ojos del sofá con unos ojos ansiosos, cuando ellas desaparecieron para “arreglarse un poco”
    
    De mala gana me duché, para eliminar los olores y sabores de las mulatas, igual que Moncho, pretendía ponerme unos vaqueros y una camiseta y salir al primer bar que viéramos, a mi me bastaba con una tortilla y una fruta, pero al ver a las dos mujeres arregladas para salir me caí sentado en el sofá con la boca abierta, a mi lado Moncho también estaba catatónico, nunca había visto a su mujer tan bonita y deseable, apenas se notaba la diferencia de edad con Irene, parecían dos amigas con ganas de fiesta.
    
    Las miradas que nos dispensaron, entre sonrisa y reproche, por nuestra indumentaria…, nos miramos, los hombres sin saber qué hacer, pero inmediatamente los dos desaparecimos para vestirnos más acorde a las chicas.
    
    Ellas estaban guerreras y nos llevaron a los sitios más populares, adonde iba toda la gente, los más pijos y los más “modernos”, los chicos jóvenes no se cortaban en piropear a las damas, incluso alguno se aventuraba a pasarles las manos por los culos, incluso alguna teta ...
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