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El sueño húmedo (22)
Fecha: 15/10/2025, Categorías: Incesto Autor: tauro47, Fuente: TodoRelatos
... fue palpada, entre las risas de ellas. En la mesa fue un espectáculo, además de ahuecar los escotes para que se le vieran las tetas en cualquier movimiento, sus manos estaban de lo más activas y tanto una como la otra nos manoseaban los muslos para cualquier comentario. Y no sólo un roce inocente. Si no que buscaban “los bultos”, que aunque parezca inverosímil empezaron a hacer acto de “presencia”. El restaurante estaba en el hotel más “chic” de la ciudad y desde la mesa se escuchaba la música de la orquesta cercana, o sea que después de una buena cena tuvimos que “asomarnos” al baile, las miradas curiosas estaban pendientes de nosotros, especialmente de los “alcaldes”, al parecer era público el rumor de que Moncho no era precisamente el amante preferido de su mujer. Pero Cuca quería demostrar que por ella no quedaba, así que procuró dejar constancia que estaba dispuesta a follar allí mismo si hacía falta, y lo mejor era que Irene la apoyaba. Después de la mañana tan intensa que tuvimos en Portugal, estuvimos bailando como si fuéramos adolescentes, la fiesta no terminó en el salón de baile, pues después las dos mujeres nos “invitaron” a tomar unas copas por la zona de bares de ambiente, la expectación era proverbial, ya que Cuca, de paso, animaba a los ciudadanos a acudir a la explicación por mi parte de los planes de mi empresa. Esto me animó mucho y se lo agradecí, y no muy discretamente, pues me acerqué a ella y le di un apretón en su culo que ella me ...
... agradeció con una sonrisa de lo más sensual. La expectación duró hasta que salimos del circulo nocturno, aún así quedamos pendientes de aceptar las numerosas invitaciones de los asistentes. Toda esta expectación terminó en cuanto llegamos a casa de Moncho, apenas cerrada la puerta, el vestido de Cuca cayó al suelo, y ella con un precioso conjunto de lencería, de dirigió hacia él con la mirada golosa, Irene alargó la mano para llevarme a nuestra habitación y dejar a solas a los alcaldes, pero Cuca le frenó, proponiéndole que el salón era un lugar muy adecuado para seguir la velada, Irene lo entendió enseguida, así que el vestido largo de “mi” chica pasó por encima de su cabeza, la sorpresa agradable fue que Irene no llevaba lencería alguna, así que quedó en pelota picada, con el coño depilado y las tetas apuntando al cielo. Ella misma se acercó a Cuca y le soltó el sujetador, lanzándolo lejos y después le fue bajando el tanga hasta sacarlo por los pies. Moncho y yo mirábamos asombrados, yo esperaba que Cuca le reclamara a su marido las “atenciones” que le debía, y así pareció cuando se dirigió hacia él con los brazos abiertos, el hizo lo mismo, aunque en el último momento Cuca giró hacia mí y sin más se arrodilló a mis pies, mi cinturón desapareció como si me fuera a flagelar, estallando en el aire, y los pantalones cayeron seguidos del bóxer, y la polla, aún medio dura, fue engullida aspirándola hasta casi hacerla arquear. Moncho se quedó con los brazos extendidos, ...