-
¿Novios formales? (II)
Fecha: 26/10/2025, Categorías: Grandes series, Autor: dlacarne, Fuente: CuentoRelatos
... de pura energía me llego hasta el paladar. ¡Guau!, exclamé y me mordí los labios. Dio inició a las penetraciones y yo lo seguí machacándome el culo. Nos mantuvimos la mirada, los dos con la lengua casi fuera, viendo como disfrutaba el otro. Lo retaba a que me diera más duro aumentando la velocidad con la que me metía el dildo. Siempre me alcanzaba. Nuestro duelo fue in crescendo hasta que el arma de mi mano empezó a golpear en su cadera, haciendo muy difícil continuar nuestro reto. Así que me saqué del todo la Maza, sentía como se había quedado abierto de par en par, y, con decisión, le dije “fóllame el culo”. Sin perder tiempo, sacó la polla de mi coño, se escupió y me penetró el ano. Apreté los dientes cuando empezó a empalarme, hasta que mi garganta escupió un alargado grito. Apoyé la cara contra los cojines y me limité a recibir las embestidas. Dejé la pierna caer y apreté los muslos, rozándolos con la propia vibración de las acometidas, sintiendo en el clítoris una percusión salvaje. Las potentes sacudidas de un Jack envalentonado, me estaban dejando KO. Me dio un palmetazo en el culo, para después subir por mi muslo, agarrando bien en su ascenso; abrazó mi pierna para pegarse más a mí, piel con piel, y darme con toda su fuerza. La vuelta de su amante pródiga había sido recibida con una enérgica fiesta de machacantes penetraciones. Sin embargo, lejos de mermarme ante semejante vendaval, se despertó en mí un hambre vampírica que me hacía querer más por mucho que ...
... recibiera. Aprovechando una breve pausa que tomó para respirar, dejé mi posición y me puse en pie para besarlo, llena de babas de la mamada que le hice momentos antes. Estaba desquiciada y mis manos, al igual que mi boca, iban de un lado para otro, sin control, resbalando con nuestros sudores; le agarré el culito respingón que tenía (relativamente generoso para ser un hombre) y comprobé que aún llevaba el pequeño plug que le había metido. Me excitó muchísimo y pensé en el último polvo que eché con Lex y lo cerdo que se puso en la discoteca al ver que llevaba el plug gordo metido. Lex, joder… perdóname. Unos deditos que llegaron por sorpresa a mi coño evitaron que cayera de nuevo al pozo de la culpa. Di un respingo y me eché a reír. Le agarré del cuello, en un acto reflejo, y le pegué un manotazo en la polla. Sin preguntarle nada, me puse a su lado a cuatro patas, ya sabía que tocaba ahora. De inmediato recibí un mordisco en el culo, seguido de un buen lametón en el coño que me hizo retorcerme del gusto. Me agarró por las caderas como si le fuera la vida en ello y, de pronto, fui arrollada por un tren. Mi esfínter se apretó entorno a su polla y todo mi recto vibraba con cada penetración. La excitación era tal que, sin contacto alguno, el clítoris y todo el coño me palpitaba. En aquella posición sentía placer en cada terminación de mi cuerpo. Cuando llevé mi mano al clítoris para llevar más lejos aquella sensación, fui presa de una hipersensibilidad pasmosa que me hizo ...