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Dos cuerpos mojados en dos metros cuadrados
Fecha: 10/11/2025, Categorías: Gays Autor: franbeliel, Fuente: CuentoRelatos
... dentro de mí y seguí con mi lento movimiento. Ahora más prolongado. “…creo que metí la lengua casi a propósito. No quería hacerlo… o sí… Me gustaba como se iba abriendo tu culo con mi lengua… y ahora que siento cómo lo abro con la verga, me gusta mucho más…” completó, al mismo tiempo que presionaba para meter aún más su duro miembro en mi culo hambriento. Comenzamos a jadear. El movimiento se empezó a hacer más intenso. Iván definitivamente me estaba culeando. Y ambos lo estábamos disfrutando. Se posicionó para embestirme con más fuerza y sentimos que la palanca de la puerta se destrabó. Ya podíamos salir. Hubo unos segundos de silencio y le dije “No pares”. Se calentó de sobremanera. Terminó de acomodarse y empezó a penetrarme con fuerza. Podía sentir todo el largo de su caliente verga entrando y saliendo de mi estrecho culo. Sentía como su gorda cabeza se iba abriendo paso en mi recto. Mi verga saltaba cuando sus huevos se estrellaban contra mi culo. Quería que me siga embistiendo toda la noche, quería que me llene el culo de dulce carne. “Lo siento, Nico, pero creo que me excita tu culo. Se siente muy caliente y apretado”, dijo tratando de contenerse. “¡No lo lamentes!”, dije agitado, “Tu gorda verga me vuelve loco. Quiero comerla toda con mi culo caliente y apretado.” Las palabras nos calentaron a los dos. En el salón resonaban nuestros gemidos y los golpes del cuerpo de Iván chocando contra mi culo. Nuestros cuerpos ...
... sudaban y mis pies se liberaban de sus manos esposadas. Apoyé ambos pies en la pared que estaba detrás de Iván e hice fuerzas para empezar un movimiento más intenso. Mis piernas se estiraban, para que mi mojado ano recorra todo el duro miembro de Iván, y mi espalda empujaba con fuerza para, para volver a enterrar toda su carne en lo más profundo de mi recto. El movimiento se hacía más veloz. Iván se volvía loco y su carne se iba hinchando en mi interior. Respiraba cada vez más agitadamente y sus piernas comenzaron a temblar. “¡Nico! ¡Nico!”, comenzó a advertirme. Sabía que estaba por estallar y eso no me detenía, me enloquecía. “¡Sí, Iván! ¡Sí!”, le decía como si fuera un animal en celo, “¡Sí! ¡No pares!” Estaba fuera de mis cabales. Cabalgaba ese enorme trozo de carne caliente en forma desenfrenada. Gemía y miraba hipnotizado mi dura verga rebotando contra el abdomen de Iván, una y otra vez. Se iba tensando y empezaba a convulsionar con cada nueva embestida. Iván no podía más. Se mordía los labios y se retorcía. Empujó, para hacer más profunda mi última embestida y estalló. Mi recto fue sintiendo los potentes chorros de leche que despedía el duro miembro de Iván. Mi verga empezó a temblar, sintiendo cómo mi culo se iba llenando de semen por primera vez, y descargué el mío. Mi cuerpo quedó empapado. Respiramos agitados, tratando de recuperar el aire. Nos miramos con una mezcla de vergüenza y confidencia. En silencio nos separamos, ...