1. Capítulo VIII. Vergüenza y deseo


    Fecha: 10/11/2025, Categorías: Gays Autor: Jordi97, Fuente: TodoRelatos

    Capitulo VIII. Vergüenza y deseo
    
    La luz del lunes entraba apenas por la persiana entreabierta. Iván despertó en su propia cama, envuelto en las sábanas revueltas, sintiendo el peso leve del silencio. No había sueños recientes que desentrañar, ni sobresaltos. Solo esa quietud extraña de las mañanas en las que uno no sabe todavía quién es del todo.
    
    Se levantó y caminó hasta el baño. El agua del grifo goteaba con un ritmo lento, como si también se acabara de despertar. Iván se miró al espejo. No con urgencia, sino con una especie de curiosidad melancólica. Su rostro no había cambiado, pero sí su forma de verse. Ya no se buscaba defectos. Ya no se repetía con tanta violencia las palabras de otros. En su mirada había dudas aún, sí, pero también un leve orgullo. Había cruzado umbrales en las últimas semanas. Se había dejado tocar, mirar, desear. Y había empezado a desear también. No con culpa, sino con algo parecido a hambre.
    
    Después del café, se dejó caer en el sofá y abrió uno de los libros que había tomado prestado en la biblioteca. Era un libro de ensayos breves sobre cuerpos e identidad. Una prosa que bailaba entre la filosofía y la confesión. Subrayaba frases sin pensarlo mucho, hasta que una en particular lo detuvo.
    
    “El cuerpo no miente, pero lo que sentimos dentro a veces sí necesita palabras.”
    
    La leyó dos veces. Luego tres. Era eso. Algo dentro de él sabía, había sabido siempre. Pero no había tenido cómo nombrarlo. Las palabras eran el puente. El ...
    ... permiso.
    
    Cerró el libro y dejó que la frase flotara un rato más en su cabeza.
    
    Por la tarde, salió a caminar sin rumbo. A veces lo hacía: recorrer la ciudad sin destino, solo para sentirla respirar, para escucharse sin el ruido de casa. Se detuvo frente a una cafetería pequeña, de esas con faroles bajos y vitrinas de madera. Algo lo atrajo.
    
    Entró y ahí estaba Gabriel, sentado junto a la ventana, con un libro abierto entre las manos y una taza humeante delante. Al verlo, levantó la mirada y sonrió con naturalidad, como si lo estuviera esperando.
    
    Iván se acercó sin pensar demasiado. Se saludaron con un gesto sencillo, sin tensión, y pronto estaban sentados frente a frente, compartiendo un café. Hablaron de libros, de películas, de lo terrible que estaba el clima últimamente. Había una química tranquila entre ellos, una complicidad que no necesitaba máscaras ni prisas.
    
    —¿Qué haces este viernes? —preguntó Gabriel, mientras removía su café sin mirar la cuchara.
    
    —Nada planeado —respondió Iván, cruzando la mirada con la suya.
    
    —Hay una exposición en el centro de arte. Es sobre retratos e identidades. Te gustaría. ¿Te apetece venir?
    
    —Sí. Claro. Me encantaría.
    
    Fue todo. No hubo sobreentendidos, ni segundas intenciones veladas. Solo una invitación que sonaba a futuro.
    
    De camino a casa, Iván se quedó pensando en Gabriel. En su voz pausada, en su manera de escuchar sin interrumpir. Entonces, como un eco suave, recordó una noche con Elías. No fue una escena sexual, ni ...
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