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La vida (4)
Fecha: 12/11/2025, Categorías: Gays Autor: ozkar55, Fuente: SexoSinTabues30
* * *************************************** Este relato es solo una parte de una historia mayor. Si no ha leído las partes anteriores a esta, y le interesa mantener la secuencia cronológica y la integridad de la historia, puede buscar la primera parte (https://sexosintabues30.com/relatos-eroticos/gays/la-vida-1/) en mi perfil, y comenzar desde allí. *************************************** * * (4ta. parte) “A ver…; podría ser…,” decía Joaco mientras miraba alrededor con cara de desorientado y todos lo observaban fijamente. “No, eso no…, tal vez…” siguió unos instantes el juego de desorientación… Mientras afuera arreciaba la lluvia, adentro estábamos indiferentes al golpeteo sobre las chapas, siguiendo los movimientos y aparentes indecisiones de Joaco, que sabíamos ya había decidido con que desafiarnos pero trataba de despistar a la mayoría hasta el último instante. O, al menos, eso creía yo entonces. Repentinamente inició un rápido movimiento, al tiempo que exclamaba “¡El último que se saca el calzoncillo es putooo…!”, enganchando a continuación el elástico del suyo con sus dedos y tirando de la prenda hacia abajo. El desafío me desconcertó un instante, lo suficiente para que cuando comenzara mi propio movimiento los demás ya estuvieran terminando el suyo, así que me encontraba haciendo equilibrio en un pie, enredado en mis anatómicos, cuando ya todos habían tirado los suyos en la pila de ropas y me miraban riéndose. “¡¿Vieron que se había ...
... olvidado el pito en la casa?!” me volvió a chucear Juanjo, provocando la carcajada general y que yo me pusiera colorado de vergüenza. Instintivamente me cubrí los genitales con una mano, pero eso les pareció más cómico aun, así que desistí de ocultar mi desnudez frente a ellos. Nadie se vestía, así que opté por hacer lo mismo; total, entre estar en ropa interior y desnudos poca diferencia había. Como dije antes, había compartido habitación y visto otros muchachos mayores que yo desnudos y, después de todo, estos eran mis amigos. Aunque nadie decía nada, Juanjo y Pedro se habían puesto a enrollar una de las colchonetas, la cual dejaron sobre las otras y frente al grupo. Noté entonces que Joaco se había movido, hasta colocarse a mi costado izquierdo: lo miré y le sonreí, a lo que contestó sonriéndome también pero sin decir palabra. La pausa silenciosa proseguía, nadie parecía muy seguro de como seguir y sin pensarlo, yo los ayudé a romperla “¿Qué hacemos ahora?” pregunté. Los gemelos me respondieron a coro “¡Ahora cogemos!”, a lo que riéndome respondí “¿Cogemos? ¡Dale, ¿a quién?” Javi me respondió, riendo a carcajadas “¡¿A quién va a ser, boludito?! ¡Al puto!”. Me di cuenta en ese momento que estaba muy colorado, y su pija se había puesto dura, apuntando a su ombligo. Parecido a mi hermano, al que algunas veces había sorprendido haciéndose la paja, momentos en que me juraba matarme por espión y molesto. Aunque no estaba seguro de entender de que se trataba ahora ...