1. La vida (4)


    Fecha: 12/11/2025, Categorías: Gays Autor: ozkar55, Fuente: SexoSinTabues30

    ... un poco, Joaco, no veo”. Inocentemente pensé que él se iba a quitar de encima mío, pero había entendido mejor que yo el sentido del pedido, así que solo sentí como subía sus caderas, dejando mi culo a la vista. “Baja un poquito”, fue la nueva indicación. Sentí su cuerpo arrastrarse unos centímetros sobre el mío, antes que preguntara “¿Así esta bien…?”, “Un chiquito más abajo…” fue la respuesta. Nuevo arrastrarse y repregunta “¿Ahora…?”. “Me parece que sí… espera que lo abrimos bien y te lo apunto…”. “Bueno, dale”, cerro Joaco.
    
    Sentí como los gemelos ubicaban de nuevo una de sus manos, poniéndolas mas abajo de mi nalgas. Las puntas de sus dedos tocaban el agujero de mi culo, cuando Javi les indicó que me abrieran nuevamente. Sentía mi culo tirante cuando Javi dijo “Así está bien, dejen lugar”. Algo caliente se movió entre mi cuerpo y el de Joaco, bajando entre mis nalgas para terminar ubicándose sobre mi agujero.
    
    Recién cuando sentí el calor y la presión de esa cosa que se movía directamente sobre mi culo comprendí plenamente que era la pija de Joaco y entendí lo que significaba el “ayudame a apuntarlo”.
    
    “Acomodate…”, indicó Javi, tras lo cual Joaco bajó un poco sus caderas, acoplando bien su pija sobre mi culo. El pequeño empujón que me propinó y el calor que me transmitía la punta me hicieron estremecer. Algunas lágrimas escaparon de mis ojos, al sentirme totalmente indefenso. Pero no lloré. Sin encontrar escapatoria, sin entender porque estaba así ahora, siendo ...
    ... que hacia solo unos pocos minutos estábamos todos jugando como buenos amigos, creo que mi voluntad falló por completo.
    
    “Listo”, dijo Javi, “ni Mandinga lo salva así como te lo deje…”.
    
    “Bueno…”, aceptó Joaco la posta y continuo, “agárrenlo bien…”
    
    Al escuchar esto imaginé que lo que se me venía no tendría nada de bueno y tensé todos los músculos involuntariamente. “Calmate Betito”, susurró en mi oído Joaco. “Aflojate y va a ser mucho más fácil para vos. Te juro que no quiero lastimarte…”, dicho esto mientras pasaba su mano izquierda por debajo de mi cuerpo, llevándola hasta mi pelvis, para sujetar suavemente mis genitales con ella. Lo miré por entre las lágrimas que seguían escapándoseme, pero sin llorar abiertamente ni entender. “¿Por qué me haces esto, entonces, Joaco?”, pensé. Me desorientaba todo en ese momento; Javi estaba en su salsa, girando alrededor para observar bien mientras reía, los otros se notaban excitados, expectantes y ¿algo inseguros?… pero Joaco, que estaba sobre mi y me tenía inmovilizado, listo para cogerme según todo indicaba… se veía ¿triste…? Esta idea absorbió toda mi atención en esos instantes y, con mi cara pegada a la suya, sin siquiera darme cuenta le hice caso… me relajé.
    
    El mundo desapareció para mi. El universo entero se convirtió en un dolor agudo, lacerante, la sensación de ser cortado en dos, todos condensados en un grito de dolor imposible por la palma de la mano derecha de Joaco.
    
    El universo fue retornando. Me parecía que cada ...