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Entregándome a un vagabundo
Fecha: 12/11/2025, Categorías: Confesiones Autor: Solben, Fuente: CuentoRelatos
Estando en la calle tomé mi camino a casa, vi la hora y eran las 23:15, ya se había oscurecido bastante como era de noche decidí irme por un camino algo más rápido, estaba con ropa delgada y la temperatura estaba bajando. Mientras caminaba de regreso recordaba todo lo que viví con el chico, sentí mi conchita muy húmeda, entonces decidí meterme por calles intermedias para acortar camino, mientras pasaba por esas calles, miraba a las ventanas de las casas, algunas con las luces encendidas en otras personas fumando y se me ocurrió una idea, cambiarme en plena calle, me acerque a un pequeño árbol me puse debajo, mire a todos lados, pero no vi a nadie, entonces lo primero que hice es desnudarme para arriba, me quite el sujetador deportivo y sentí como el aire tocaba mis tetas, me dio un escalofrío muy rico. Después me saque lentamente la calza y quede totalmente desnuda solo con mis zapatillas, me agache para meter mi ropa en mi bolsa y sacar la otra para cambiarme, en eso vi detrás del árbol una persona acercándose por una calle intermedia, me paralice y me escondí detrás del árbol, escuche como una especie de quejidos raros, me extrañe así que me asome muy discretamente, no era otro que Humberto, borracho como siempre, tambaleándose un poco y con una botella en la mano, lo vi avanzar de manera muy errática, de pronto se fue de punta y cayó al suelo muy duro, yo me asuste y rápido me acerque a ayudarlo, le dije. -"¿Humberto estás bien? ¿Estás consciente?". Le saqué ...
... la botella de la mano y la dejé a un lado, entonces me crucé encima de él, lo tomé por debajo de sus hombros para tratar de levantarlo, pesaba bastante la verdad, logré hacer que su torso se enderece un poco, entonces él abrió un poco los ojos, se empieza a reír y dice. -"Uy ya me morí que estoy viendo un angelito sin ropa". Cuando dice eso yo recordé que aún no me ponía la ropa y estaba en medio de la calle intermedia, totalmente desnuda, me apresure a levantarlo, mientras él erráticamente pasaba sus manos por mi espalda, logre ponerlo de pie y lo lleve al árbol, yo estaba mirando a todas las ventanas por si había alguien mirando esa escena, lo apoye en el árbol, separe mis brazos de él, me moví directo a mi bolsa para vestirme rápido, él me tomó por la cintura con fuerza y me pega a su cuerpo yo me sorprendí mucho. -"¿Humberto, qué haces?". Mientras trataba de zafarme de su brazo, sentí cómo me apretaba más contra su cuerpo, con su otra mano me empezó a manosear, paso sus manos erráticamente por mis piernas, me apretaba el culo con fuerza, subía a mis tetas apretándolas un poco más suave, él me dijo. -"Si me morí, pues estoy disfrutando del cielo con este angelito". Sus manos ásperas me recorrían entera y con la calentura del gimnasio me estaba empezando a gustar cada vez más, al igual que antes estaba dejando que Humberto me estuviera tocando, la diferencia es que ahora estaba desnuda completamente a su merced, mientras trataba de sacarme su brazo del ...