1. Cuando pienso en él


    Fecha: 14/11/2025, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Mi cuerpo es suyo, Fuente: TodoRelatos

    ... arrastra como si pudiera hacer conmigo lo que quiera, y puede.
    
    Me lanza sobre la cama, boca abajo. Me abre las piernas, me empuja la cara contra las sábanas y me penetra de nuevo con un gemido gutural, más profundo y salvaje.
    
    Grito su nombre. Él me embiste tan duro que me hace sentir que pudiera borrar a cualquier otro hombre que haya tocado alguna vez mi cuerpo.
    
    Con fuerza, me sujeta del cuello, apretando justo hasta hacerme gemir con un nudo de placer y miedo.
    
    —Eres mía. Solo mía. No te atrevas a olvidarlo —gruñe en mi oído mientras su cuerpo golpea el mío con una furia implacable, mientras el sonido de mi cuerpo siendo follado llena la habitación.
    
    Estoy al borde del colapso. Me tiemblan los brazos, las piernas, la voz...
    
    —Aún no he terminado contigo —me advierte, sacándola y dándome una nalgada seca que me arranca un grito.
    
    Siento que va a llevarme más allá de mis límites. Y no solo lo acepto. Lo deseo. Quiero que me rompa. Quiero que me posea hasta que no quede nada de mí que no le pertenezca.
    
    Quiero ser su juguete, su presa, su puta.
    
    —Ponte en cuatro —ordena
    
    Lo hago, temblando, con el cuerpo ya rendido. Y empieza de nuevo. Me abre las piernas con fuerza y me da una nalgada que retumba por toda la habitación. Grito. Es puro fuego. Me da otra. Y otra... Sigue, sin parar, sin piedad. Cada golpe hace eco en mí y me hace más suya.
    
    —Mírate —dice entre embestidas—. Tus nalgas están rojas, marcadas. Como debe ser.
    
    Me folla con rabia, ...
    ... haciéndome chocar contra la cama una y otra vez. Siento cómo me llena, cómo me estira. Mi piel arde, mis piernas se aflojan, y él no para.
    
    Me agarra del pelo con fuerza y hace que me gire hacia él.
    
    Me tiene tumbada boca arriba, con mis piernas abiertas para él y mi cuerpo rendido sobre las sábanas. Está encima de mí, cubriéndome por completo. Su peso, su olor, su presencia… todo me excita. Me siento atrapada. Enjaulada bajo su cuerpo. Y no quiero escapar.
    
    Me embiste con fuerza. Una y otra vez. Profundo. Cruel. Cada movimiento suyo me arranca un gemido ahogado. Estoy tan mojada que su polla entra y sale sin resistencia, con ese sonido húmedo y sucio que delata mi entrega absoluta.
    
    —Mírame —gruñe con la voz ronca, jadeando encima de mí.
    
    Abro los ojos y lo busco. Su mirada está clavada en la mía, siempre dominante. Inquebrantable.
    
    Me agarra del cuello, con fuerza, haciendo que mi aliento se corte al instante. Mis manos suben instintivamente y le sujeto el brazo, apretando, no para detenerlo… sino para anclarme a él. Porque me estoy yendo. Me estoy perdiendo. Lo necesito como punto de referencia...Como dueño. Mis ojos vuelven a cerrarse, se aprietan por el placer y el dolor.
    
    —Mírame —repite, tirándome del pelo para que levante el rostro.
    
    Lo hago como puedo, con los labios entreabiertos, la cara roja y las lágrimas mezclándose con el sudor. Él me escupe en la boca sin avisar, con una mirada sucia, cruel, y deseosa...
    
    Gimo mientras lo paso por la lengua como si ...