1. Las fantasías de Eva la baronesa


    Fecha: 23/11/2025, Categorías: Lesbianas Autor: icharlines, Fuente: TodoRelatos

    ... Las dos mujeres se abrazaron celebrando la buena compra. Por el camino Eva pensaba que esa venta le daría unos buenos beneficios y que esa noche, podría disfrutar a placer del cuerpo de la baronesa. Tras llegar a la casa, las dos mujeres fueron a sus respectivos cuartos, se ducharon y se acicalaron. Extrañamente cuando se juntaron, las dos portaban ropas muy parecidas. Eva usaba una blusa blanca con una preciosa falda de cuero negra, sin medias y sin ropa interior. Mientras, la baronesa lucía una blusa de seda negra que dejaba entrever sus tersos pechos, la falda también de tubo negra realzaba su figura. Las dos mujeres se miraron y se dieron un largo y húmedo beso.
    
    • Hoy estamos solas, le di el día libre al servicio.
    
    • Golfilla, ¿que tienes pensado hacer?
    
    La baronesa volvió de la cocina con una bandeja ya preparada para la cena. Comieron y esa noche hablaron de sexo. La baronesa le confesó a Eva, que desde que tuvo una relación extraña con un malvado hombre de la alta sociedad que casi la arruina, se había decantado más por las mujeres, dan más placer y son mucho menos agresivas. Eva le comentó que hacía a las dos cosas, pero una buena polla la volvía loca. Se relamía pensando en una larga y gorda polla.
    
    Tras terminar la cena la baronesa volvió con una cubeta donde se alojaba una botella de champán, la descorchó con suma pericia y sirvió dos copas.
    
    • Ven, siéntate aquí, sobre la mesa.
    
    Eva se sentó sobre la mesa enfrente de la baronesa, esta dejó su copa ...
    ... sobre la mesa. De pie frente a Eva, bajó a besar su boca. Las dos mujeres se besaban muy lentamente, saboreando sus bocas y sus labios. La baronesa iba desabrochando los botones de la blusa de Eva, que se dejaba hacer. Lentamente y sin dejar de besarla, le sacó la blusa por los brazos. Sus manos se fueron hacia sus pechos que acariciaba como si fueran de porcelana china. Los besos interminables les iban acercando a un estado de extrema excitación. La lengua de la baronesa lamía los pezones de Eva como un gato, el plato de comida.
    
    Las incansables manos de la baronesa descendieron hasta introducirse bajo la falda de Eva.
    
    • Joder putita, ya venias preparada.
    
    • Si... no pares ahora, no pares.
    
    Sin dejar de besar su boca y sus pechos, la baronesa de pie frente a Eva, ahora, acariciaba su sexo con suma suavidad. La excitación de Eva cada vez era más patente, miraba a la baronesa y acercaba sus manos a su blusa, para ir desabrochándola, hasta dejar los tersos pechos de esta al aire. Los prominentes pezones de la baronesa hicieron que Eva acercara su mano a ellos, para acariciarlos, ahí pudo notar la suavidad de la piel y la tersura de los pechos que formaban una perfecta bolita.
    
    La baronesa se separó de la caricia e introdujo su cabeza entre las piernas de Eva. Su boca se pegó a los labios de su sexo y su lengua lo recorrió entero, recogiendo los ricos caldos que Eva desprendía. Ahí vivió durante unos interminables minutos que llevaron a Eva a experimentar los más dulces ...
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