1. El amante de mi mujer


    Fecha: 28/11/2025, Categorías: Bisexuales Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Como pareja nos gustaba fantasear muchísimo y aunque siempre habíamos planeado intercambio de parejas y demás siempre venía el fantasma de que aquello lo fuese para nosotros así que teníamos mucha imaginación en la cama y jugábamos diferentes roles.
    
    Yo había aceptado ser el más de una ocasión penetrado por ella al principio por algún objeto de diferentes tamaños y luego ya por el típico arnés acoplado a su cintura.
    
    No era lo que más me gustaba pero sí que daba juego en nuestros fines de semana que teníamos más tiempo ya que prácticamente todos los días disfrutábamos del seso, lo que empezó por un juego se convirtió en el día de las chicas en la que yo asumía ese papel.
    
    Cuando acepté el inicio de mi desvirgación anal era el principio de los caprichos de mi mujer me hacía poner primero sus braguitas y poco a poco me transformaba con más ropa y complementos, algo que a mí sin darme cuenta me empezaba a gustar exceptuando en cierta medida las penetraciones pero siempre he intentado agradar a mí señora.
    
    Ella no era virgen cuando la conocí perdió su virginidad con catorce años por lo que era insaciable en la cama y yo tenía que mantener aquello.
    
    Ella medía un metro setenta de altura una talla noventa y cinco de pecho culo hermoso y aquel coñito de grandes labios clítoris grande y sensible al igual que sus pezones pesaba alrededor de los sesenta y cinco kilos por lo que no estaba ni delgada ni gorda media melena que le gustaba teñir de diferentes tonos como ...
    ... solíamos hablar una auténtica puta en la cama y una señora en la calle.
    
    Ella trabajaba a media jornada y yo tenía un trabajo más o menos bueno del que por desgracia fui al paro y comenzó los problemas en casa con una hipoteca y lo que cobraba del paro más lo suyo lo llegábamos a final de mes y comenzamos a notar como nuestros ahorros disminuyan mis ganas de sexo también y las pequeñas discusiones aumentaban.
    
    Nos daba vergüenza pedir ayuda a la familia y nuestra alimentación había sufrido en categoría y calidad ambos habíamos adelgazado y yo cada vez lo llevaba peor todo el asunto.
    
    El sexo casi a diario se había convertido en algo ocasional los sábados en los que ella soltaba toda su rabia insultándome de diferentes formas y follándome con su arnés más bruscamente ( aquí voy a tener que poner el coño para alimentar esta casa y tú vas a tener que poner el culo maricón ) ( tendré que deja de follar contigo y buscarme un amante con pasta) algunas cosas como estas es lo que me soltaba más de un día peor eran los sábados.
    
    Su carácter hacia mí había cambiado profundamente y le gustaba tratarme mal y humillarme al punto de que cogió como hábito hacerme llevar las bragas que ella se quitaba usadas y no usar mi propia ropa interior y vestir en casa con ropa femenina.
    
    Mi masculinidad mi ego por los suelos y al borde de una depresión Lucía parecía disfrutar con aquello yo era el encargado de la casa y prácticamente lo sabía de ella.
    
    Era sábado sobre las 11 de la mañana Lucía ...
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