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El amante de mi mujer
Fecha: 28/11/2025, Categorías: Bisexuales Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... tacones y al calentó la habitación se puso de cuclillas sobre mi cara separando la braguita de su coño me ordeno que se lo comiese que estaba muy cachonda. Estaba dormido casi no tenía saliva en la boca cuando comencé a tragarme los jugos que despedía su coño con un olor y sabor parecido a aquella misma tarde en aquel momento no tenía muchas dudas de que me estaba comiendo su coño follado dándome repugnancia seguí con mi labor hasta conseguir sus ansiados orgasmos después se quitó las bragas y me ordenó abrir la boca donde las introdujo. Cariño déjalas en tu boca imagínate que es el sobrecito de una infusión en este caso de lo que va a pagar la hipoteca. Intenté hablar para preguntar a que se refería pero ella no me dejó hacerlo y así dormimos juntos sintiendo el olor a sudor de ella y yo un desagradable sabor en mi boca entre orina y sus flujos que iban desprendiendo aquellas braguitas a medida que mi boca las humedecía. A la mañana del domingo me levanté con las bragas todavía en la boca y Lucía lo hizo tras de mí dándome permiso para que me las sacase de la boca, me preguntó directamente si tenía que hacerle alguna pregunta, tenía miedo a contestarle por supuesto que quería hacerle preguntas donde habías toda la tarde y a la noche de aquel sábado pero tenía miedo a su respuesta tanto que me quedé mudo. Después de salir de la ducha me ordeno ir al salón donde me hizo sentarme frente a ella que se mostraba diminuto camisón con sus piernas abiertas para ...
... mostrarme su rajita donde podía ver aquellos labios de su coño bien abiertos, mira está claro que la hipoteca hay que pagar y con mi sueldo y lo del paro no es suficiente por consiguiente tendremos que poner esto a trabajar, pasando sus dedos por su coño me dijo esto. Yo seguía mudo y a la vez cabreado insultado humillado, tranquilo seré discreta. Mi mujer me había puesto ya los cuernos o lo había intentado lo que había comido de su coño eran sus jugos mezclados con meados o la leche de algún hombre. Lucía cada vez tenía más ocupadas las tardes y yo había entrado ya en un estado completamente depresivo sin pedir más explicaciones y sin que ella mostrase ninguna empatía por mí. Habíamos empezado a comer otra vez bien y los billetes se veían por casa sin ocultarlos había comprado incluso más ropa provocativa y prácticamente todas las tardes se ausentaba hasta el final del día o incluso algunas veces de madrugada. Sus bragas era casi a diario lo que me introducía la boca o me hacía chuparlas y al igual que su coño. Lucía ya no se cortaba en decirme que si ella ponía el coño yo tendría que poner mi boca para satisfacerla y hacer la primera limpieza de su coño y sí no estaba de acuerdo tendría que pensar en separarme. Aquel sábado iba a ser especial según Lucía me lo había anunciado por la mañana me ordeno rasurarme a conciencia dándome a continuación lencería y ropa que me pondría a la tarde. También estuvo trabajando me un buen rato mi recto follándome con su ...