1. Superficie


    Fecha: 30/11/2025, Categorías: Control Mental, Autor: AnaisBelland, Fuente: TodoRelatos

    ... a Mary, mi muñeca decadente.” María ya no podía pensar con claridad: solo existía la voz, y el orgasmo acumulado, cada vez más abrasador, sin llegar nunca.
    
    Capítulo VII — El reencuentro
    
    En solo tres días, María pasó de la resistencia puritana a hundirse en una espiral de obediencia: cabello platino, tacones indecentes, uñas rojas y brillantes, piel desnuda y vulnerable, vestidos mínimos, piercings que la hacían temblar, maquillaje bimbo. La vergüenza se mezclaba con una excitación insoportable, y el orgasmo se acumulaba como fuego. Una tarde, caminando por la calle ya transformada en muñeca superficial, se encontró casualmente con Miss Doll. El encuentro no fue silencioso: Miss Doll avanzaba como aparición teatral, cada golpe de tacón un redoble, cada gesto de sus guantes un mandamiento. El aire se saturó de su perfume químico y feromonal, una nube imposible de ignorar que convirtió la vereda en escenario. Al principio María no la reconoció; solo caminó erguida, riendo bimbo, obedeciendo a la voz. Pero entonces el olor, ese sello artificial y adictivo, se coló en su memoria y algo se disparó: un recuerdo antiguo, la primera María, la puritana, el choque inicial. Miss Doll la miró con calma, con la arrogancia de quien dicta destino, y alzó la barbilla en un gesto rimbombante. Su voz, clara y teatral, retumbó como decreto:
    
    —Eres mía desde aquel choque, muñeca. Tu pureza ya no existe. Ahora eres brillo y vacío. Desde hoy tu nombre es Mary, y así serás ...
    ... recordada.
    
    La bautizó en ese instante:Mary. El nombre resonó como un trueno dentro de su cráneo. María sintió cómo algo se alineaba en su mente, como si las piezas de su identidad se recolocaran bajo un nuevo orden impuesto. Y entonces, Miss Doll selló el bautizo inclinándose lentamente, dejando que su perfume la envolviera, y depositando un beso firme en sus labios, un sello químico y venenoso. María tembló, sintiendo que su último rastro de voluntad se rendía bajo aquel contacto. La voz interior celebró:“Ya no eres ella. Ahora eres toda superficie, todo brillo, carne lista para ser usada, adorada, comprada. Tu mente ya gira a mi compás, tu voluntad es un eco de mi voz.”
    
    Con la tarjeta negra del club, Miss Doll le ordenó con teatralidad sensual:“Ahora irás al club, muñeca. Es tu destino, tu escenario. Ahí te quiero ver brillar, convertida en deseo.” La voz interna se volvió un látigo húmedo, excitándola más:“Imagina billetes cayendo sobre tu piel, hombres suplicando por tus gemidos, tu risa bimbo coronando un espectáculo decadente. Imagina lenguas, manos, cuerpos enloquecidos bajo tu brillo. Ahí serás adorada… y yo te mantendré temblando, siempre a punto, nunca al final.”
    
    Capítulo VIII — Mary en el club — Mary en el club
    
    Una semana después, Mary prácticamente vivía en el club. Era un lugar decadente, envuelto en humo denso, espejos manchados y luces rojas que parecían sudar. Los clientes habituales la miraban como parte del espectáculo: hombres cansados, hambrientos de carne ...
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