1. Superficie


    Fecha: 30/11/2025, Categorías: Control Mental, Autor: AnaisBelland, Fuente: TodoRelatos

    Capítulo I — El choque
    
    El aire cambió antes de que María la viera. Era ese aroma químico-dulce que mezclaba látex bruñido, silicona tibia y un rastro feromonal. Un perfume imposible de clasificar, artificial y obsesivo. El olor la obligó a enderezar la espalda, como si alguien invisible ya la estuviera juzgando.
    
    Miss Doll apareció en la esquina: 1,72 metros de silueta hiperbólica ceñida por corset y catsuit negro de látex brillante. El contraste entre la tersura mate de la silicona y el reflejo líquido del látex hacía que cada curva pareciera diseñada en un laboratorio. La máscara cubría su rostro, dejando al descubierto únicamente los ojos, delineados con precisión felina, y unos labios rojos que parecían siempre húmedos, siempre listos para dictar sentencia.
    
    El wig-flick —ese sacudón calculado de la peluca platino— fue la primera orden muda. Los botines de plataforma marcaron compás con un golpe seco de tacón. Las manos, enfundadas en guantes de látex con uñas incrustadas de microcristales, dibujaban gestos lentos en el aire: un chasquido, un trazo sobre los labios, un roce sobre la hebilla del corset. Lenguaje no verbal, pero más claro que cualquier palabra.
    
    María tropezó con ella. El choque fue leve, pero suficiente para arrancar un cruce de miradas. María, con su elegancia conservadora y puritana, dejó caer una mueca desaprobadora y masculló apenas audible: “Qué grotesca… tanto brillo parece disfraz barato, qué ridículo todo ese plástico brillante.” Sus ...
    ... palabras eran cuchillas disfrazadas de murmullo, intentando reducir a Miss Doll a simple exceso ridículo.
    
    Miss Doll sonrió bajo la máscara. No había ofensa, solo diversión. Se inclinó suavemente, el perfume inundando el aire como un hechizo, y dejó que la frase saliera en un susurro de terciopelo venenoso:
    
    —Lo que deseas, aunque lo niegues, es convertirte en una muñeca vacía y brillante… una bimbo superficial, hecha solo para ser mirada.
    
    Un golpe seco de tacón cerró la escena. Y se fue. María quedó rígida en la vereda, apretando el bolso con fuerza. Fingía enojo, pero el olor y la frase ya se habían instalado, como un eco imposible de expulsar. Y, peor aún, las palabras despectivas que ella misma había lanzado contra Miss Doll comenzaron a repetirse dentro de su cabeza, mezcladas con el susurro venenoso de la muñeca. Una voz interna le recordaba su burla, pero ahora sonaba corregida, invertida, como si Miss Doll la estuviera usando contra ella misma.
    
    Capítulo II — La voz en la mente
    
    Esa noche, en el silencio de su departamento, María no pudo librarse del eco. Caminaba de un lado a otro, pero cada paso lo acompañaba el mismo perfume fantasma, como si el látex y la silicona se hubiesen impregnado en sus paredes. El aire parecía espeso, químico, imposible de ventilar.
    
    Primero creyó que era un recuerdo, un simple fastidio. Pero pronto comprendió que había algo más: una voz. Era la suya, deformada. O tal vez no. El timbre, el filo, el ritmo… eran de Miss Doll. Un ...
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