1. Mi padre se equivocó de útero


    Fecha: 19/12/2025, Categorías: Incesto Autor: Nora, Fuente: TodoRelatos

    ... La nueva posición le permitía moverse con más agilidad y llegar más profundo. Acariciando toda mi vagina por dentro. Justo en ese instante dejé de ser yo. Ya no existía Cristina Torres. Mi mente estaba drogada por miles de orgasmos simultáneos que me hacían perder la noción de la realidad.
    
    La cama rechinaba al mismo tiempo que mis nalgas palmoteaban con el impacto de sus embestidas. Eran como aplausos mojados que inundaban la habitación de sonidos lascivos. No sé cuantas veces me vine, ni cuánto tiempo había pasado ya. El ambiente estaba cargado de olor a sudor, whiskey, semen y fluidos. Con una orquesta sonidos chapoteantes y gemidos lastimeros.
    
    En cierto momento me soltó de la cintura y puso su mano sobre mi espalda baja y la otra sobre mi cabeza presionando contra la almohada. Dio una embestida final con más fuerza de lo normal.
    
    —Disfruta de mi semen, putita—gruñó como un animal, apenas siendo capaz de formular una palabra entre su respiración agitada.
    
    Puso todo su peso sobre mi, sus huevos rozaban mi vagina de tan adentro que la había metido. Sus pelotas se contraían con fuerza, sentía como mi útero era rellenado con su semen. Esté gruñía mientras eyaculaba gruesos chorros de esperma, sentía como salían disparados con fuerza dentro mío. Mi interior estaba caliente, rebosante de su esencia, de sus poderosos genes.
    
    Yo jadeaba, el orgasmo había sido tan fuerte y violento que no podía respirar. La sensación de estar llena de él, tener su verga hasta el fondo y ...
    ... su cuerpo caliente encima de mi era el clímax de ese encuentro. El también buscaba el aire. Respiraba con dificultad, debía de llevar frustrado sexualmente hace mucho tiempo.
    
    Pasaron los minutos. Yo aún no volvía en mis sentidos. Para mi mente y cuerpo era la hembra de este espécimen varonil. Mi padre se sacó su pene, aún estando flácido seguía causando estragos. Se dirigió hacía el interruptor y apagó la luz.
    
    Luego se acostó a mi lado, no podía verlo pero sentía como sus manos recorrían mi cuerpo. Me atrajo hacía él. Yo me puse boca arriba, en el movimiento sentí como mi matriz se movía como un globo lleno de agua. Era una sensación extraña y adictiva. El puso su mano por encima de mi pelvis, acariciándola. Su boca buscó la mía, la cual lo recibió con naturalidad. Nuestras lenguas se conocieron por primera vez; y en el fondo deseaba que siguieran encontrándose más veces. Me tenía abrazada mientras me besaba y acariciaba mi vientre. No había otro lugar en el mundo donde debía estar.
    
    Las decenas de orgasmos que había tenido me habían dejado en estado catatonico. Sumado a aquella sensación tan cálida de tener su cuerpo pegado al mío. El placer fue menguando poco a poco, como un río que se había desbordado y empezaba a regresar a su flujo normal. Al rato empecé a sentir como el cansancio me ganaba y estaba a punto de quedarme dormida de no ser que caí en cuenta en la situación en la que estaba. Mi madre entraría a cualquier hora de la mañana y si nos encontraba así era ...
«12...5678»