-
Fue solo un susto...
Fecha: 26/12/2025, Categorías: Hetero Autor: MeyLicha, Fuente: CuentoRelatos
... Solo quería que me dejara en paz o que me tomara de una vez por todas. —Perdón, ¿eh? —dijo él, suavizando su voz como si hubiera leído la incomodidad en mi cara—. Capaz que soy un boludo… Solo quería caerte bien, pero parece que te caigo mal. Me quedé callada un segundo, con la mirada fija en el asfalto, como si ahí pudiera encontrar una respuesta. Lo cierto es que no lo detestaba, no. Algo en él me atraía, me absorbía. Pero lo que me decía Aye seguía dándome vueltas en la cabeza. El tipo tenía pinta de ser de esas personas que solo buscan un rato y ya. —No me caés mal —le contesté, sin mirarlo. Ya había algo en mi tono que no sonaba tan firme como debería—. Lo que pasa es que estoy cansada. Él levantó una ceja, se acercó un paso, sin invadirme, pero muy cerca. Como siempre, sin forzarme. Solo sugiriendo. —¿Qué tiene de malo disfrutar un poco de todo? —dijo, casi en susurro—. La juventud, Mey. No te estreses tanto. Un poco de sexo no le hace mal a nadie. Y vos… —se detuvo un momento, evaluándome— parece que necesitas un poco. No pude evitar que algo dentro de mí se estremeciera. ¿Un poco? ¿Qué mierda quería decir con eso?. Estaba a punto de decir algo, de responderle, cuando él dio un paso más, se acercó sin apuro y me agarró suavemente de los brazos. —Te prometo que la vas a pasar genial —dijo con voz baja. Intentó acercarse para besarme. Su cara se acercaba lenta, tan lenta que me dio tiempo a pensar. A reaccionar. Y con la cabeza abombada por ...
... la cerveza y la adrenalina, levanté la mano y lo aparté. —No —le dije, con firmeza, aunque mi voz tembló un poco—. No quiero. Hubo un silencio entre nosotros, uno que ni él ni yo sabíamos cómo llenar. Él me miró como si no entendiera bien, pero no se molestó. En lugar de alejarse, siguió insistiendo, con una sonrisa suave, casi burlona. —¿No? ¿Por qué? —dijo, con tono divertido, pero con un dejo de paciencia, como si disfrutara de mi resistencia. Mi respiración se aceleró, pero no dije nada. Quería ceder, pero algo en mí aún frenaba. —Te voy a dar lo que quieras —me dijo. —Está bien… pero… no le digas nada a mi hermana. No quiero que lo sepa. —Te lo prometo —dijo, con un tono más bajo, más serio—. Ahora, vení. Cuando entramos al baño de hombres, lo primero que me golpeó fue el ruido. El sonido de besos, de quejidos, de cuerpos golpeando la pared, y un olor extraño que no pude identificar. Al principio, me quedé parada en seco, mirando alrededor, como si intentara encajar lo que estaba viendo. Parecía un lugar en el que las reglas no existían. Había varias parejas, algunas más disimuladas, otras más explícitas, y no pude evitar sentirme un poco asqueada. El aire estaba pesado, saturado de sexo, y de alguna forma, eso me chocó. Yo venía de otro ambiente y esto era distinto. Estaba en otro universo. Pero lo entendía. Este lugar era un refugio para lo prohibido, lo que uno no se anima a hacer en público. Darío no parecía inmutarse. De hecho, su ...