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Mamá pornoniñera
Fecha: 30/12/2025, Categorías: No Consentido Autor: elquefolla, Fuente: TodoRelatos
... finta, le regateó, logrando salir del cuarto de baño tan rápido como sus zapatos de tacón se lo permitían. Corrió la mujer por el salón, agitando su voluptuoso culito y sus agradecidas tetas, dando vueltas sin saber exactamente hacia dónde ir, si ir hacia su vestido o hacia su abrigo o encerrarse en una habitación, ¿hacia dónde ir? Al ver salir enardecido al joven como un furioso toro del burladero, tuvo que apartarse de su camino, saltando sobre el sofá y cruzándolo deprisa, mientras en la televisión a la mujer rubia ahora el negraco se la follaba por el culo, por el enorme culazo, chillando como una loca furiosa. Seguida por el “niño” que iba como una fiera en celo tras su culo prieto y sus medias negras de seda, saltó ágilmente sobre una enorme mesa redonda y, reptando, se parapetó detrás de ella. Colocándose Raulito en la otra punta de la mesa, Rosa se quitó uno de los zapatos, lanzándoselo a la cabeza del “niño”, soliviantándolo todavía más. Luego le lanzó el otro, que Raulito lo apartó de un rabioso manotazo. Y empezaron a girar ambos alrededor de la mesa, corriendo. Mientras uno iba hacia un lado, la otra iba hacia el contrario. Deteniéndose más de una vez para recuperar el aliento, se miraban uno al otro, como retándose, uno para cogerla, la otra para que no la cogiera, uno la miraba las tetas erguidas y la otra el cipote erecto. Mientras giraban corriendo alrededor de la mesa, las grandes y redondas tetas de Rosa se balanceaban frenéticas y el ...
... gigantesco y erecto cipote de Raulito no se quedaba atrás, pénduleando desbocado fuera del pantalón, provocando una mayor excitación a ambos el contemplar los ostentosos atributos sexuales del otro. Hastiado el joven de correr en torno a la mesa sin coger a la sabrosa hembra, optó por agarrar la mesa y apartarla violentamente, dejando el camino expedito hacia la mujer, que, al verse desprotegida, echó a correr, chillando histérica, por el oscuro pasillo que tenía a sus espaldas. Detrás de ella, echó también Raulito a correr, sin perder de vista el sensual bamboleo de las hermosas y macizas nalgas de la mujer, hasta que, de pronto, también él entró en la negrura del corredor. Llevando como única prenda sus medias negras de seda, corrió Rosa por la oscuridad del pasillo, sin conocer por donde iba ni a donde llevaba y escuchando, tras ella, los pasos apresurados del turbado que la perseguía encendido. Aunque siempre lo negaría, estaba la hembra pero que muy caliente, muy cachonda. Huir desnuda de un macho en celo y con ese cacho pollón entre las piernas, la había puesto tan caliente como un tren sin frenos y cuesta abajo en medio de un aparatoso incendio. En la más absoluta ceguera, las tetas de la mujer chocaron violentamente con algo, y, rebotando, cayó de culo al suelo donde también rebotó. Doliéndola las tetas y el culo, no tenía tiempo ni para quejarse, aunque el ritmo de los pasos del “niño” se había aminorado, casi desaparecido, así que se levantó apresurada ...