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Complaciendo a mi tío (Final)
Fecha: 03/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: laurita94, Fuente: CuentoRelatos
Luego de lo ocurrido aquella tarde con mi tío, nuestros encuentros se repetían día sí y día también. Al finalizar mis clases él me esperaba en la propia salida de la universidad para llevarme a su taller donde en aquella pequeña oficina me usaba a su antojo, procediendo siempre de la misma manera. Tras atravesar la puerta siempre me atacaba por la espalda como un depredador ansioso de devorar a su presa, sus ásperas manos nunca dejaban un solo centímetro de mi culo sin explorar, luego se arrodillaba y comenzaba a comerme hasta dejarme bien empapada y con su hambre saciada, ya por último y con su verga bien dura debido a tantos estímulos comenzaba a follarme y lo hacía con semejante ímpetu que en apenas dos o tres minutos terminaba corriéndose sobre mis nalgas. Durante todo ese ritual yo no podía evitar la tentación de mirar de reojo en dirección a la puerta buscando encontrar oculto tras aquella destartalada cortina la presencia de su ayudante viendo con todo lujo de detalles como su jefe se follaba a aquella preciosa joven todos los días después de almorzar. Lo cierto es que saber que estaba allí me producía una motivación extra a la hora de entregarme, una dosis de morbo añadida que aumentaba mi disfrute con cada embestida que mi tío me daba. Me lo imagino a este sacando pecho de cómo se las había ingeniado para conquistar a una joven universitaria y cómo al ver la incredulidad de su ayudante había accedido a dejarlo ver con su propios ojos que eso era verdad, ...
... también era obvio que el egoísta de mi tío había dejado claro hasta dónde podía llegar su participación. Aquel día quedé exhausta y con la nalgas enrojecidas debido a la furia con la que mi amante me había utilizado, apenas terminar se guardó su cosa y sin decirme nada salió apresuradamente de aquel cuartucho, recomponiéndome usé la ya recurrente caja de pañuelos que allí había para limpiar los restos de corrida que siempre dejaba esparcidos por todo mi trasero. Al mismo tiempo trataba de localizar la ropa de la que me habían despojado la cual habían arrojado y estaba desperdigada por toda la oficina, mientras lo hacía me sobresalté al escuchar cómo se abría aquella puerta nuevamente, tras girarme esperando encontrar a mi tío de vuelta me asusté al descubrir que no era él sino su ayudante el que allí estaba mirándome con los ojos bien abiertos, como acto reflejo ante su abrupta irrupción traté torpemente de cubrir tanto mis pechos como mi peludo monte de venus usando mis manos. -¿¡Pero qué haces aquiiií!? -grité yo asustada -Tranquila no voy a hacerte nada, no tengas miedo. Sin duda no mentía, con el paso del tiempo ese hombre se había ganado la amistad y la confianza de su jefe, hasta tal punto que a este no le molestase que siempre y en cada uno de nuestros encuentros estuviese escondido observándonos. Ese hombre de unos cuarenta años con sobrepeso y con una calvicie prominente llevaba trabajando para mi tío desde hacía muchos años y era como parte de la ...