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¡La Concha de mi Hermana! [10]
Fecha: 06/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Nokomi, Fuente: TodoRelatos
... parecía genuina. —¡Ay, Pato, sos lo más! —exclamó Katia, abalanzándose sobre una milanesa como quien recupera algo perdido—. Abel, tenés que aprender a hacerlas así. Después pedile a mamá que te pase su receta. Patricia rió con delicadeza. —No hay ningún secreto. Solo se trata de hacerlas con amor. Estar en paz con una misma. Las energías negativas se perciben en todo lo que hacemos. Yo sonreí mientras me servía papas fritas sin culpa y con estrategia. Y ahí solté, con mi mejor tono de veneno cordial: —Me sorprende que vos, con lo mucho que te cuidás, hagas un plato donde todo está frito. —Bueno, por una vez no pasa nada —dijo ella, suave, como quien da una bendición—. Ya saben que esto es una excepción. Un permitido. Solo porque vinieron ustedes. Mañana, solo fruta y yogur. Está todo calculado. Asentí, forzando una sonrisa. Esas frases siempre me incomodan. No por la comida en sí, sino por lo que revelan. Para mí, la comida todavía es uno de los últimos placeres sin filtro. De esos que no piden permiso. Que no tienen que ser compensados con penitencia al día siguiente. Mi madre se sirvió su ensalada como quien cumple con un código ético. No miró las papas ni una sola vez. Pero yo sé que le encantan. Sé que las extrañó incluso antes de poner la ensaladera sobre la mesa. Y entonces sentí algo parecido a la victoria. Chiquita. Pero victoria al fin.El tanteador ya estaba a mi favor. —¿Y Abel sigue siendo tan obsesivo con la limpieza? —preguntó ...
... Patricia, removiendo los brotes de su ensalada como si fuera un ritual. —Peor —respondió Katia, con la boca llena—. Ya ni me deja colgar una toalla torcida. Me manda fotos con circulitos rojos, como si fuera un informe de daños. —Eso no es obsesión —dije, cortando la milanesa con más fuerza de la que hacía falta—. Es higiene. —También puede ser una forma de control —dijo Patricia con voz tranquila, sin levantar la vista de su bowl—. La necesidad de ordenar lo externo para no enfrentarse al caos interno. —O una forma de supervivencia —retruqué—. En personas criadas por madres sobreprotectoras o excesivamente críticas, como algunas que conozco. Vi cómo la vena de su cuello se marcaba un poco más. No demasiado. Solo lo justo para saber que el comentario había hecho blanco. Y admito que eso me dio cierto placer. Venía acumulando. —Depende de cómo se interprete la armonía —continuó ella, sin despeinarse—. Para algunas personas, el control es una fuente de calma. Para otras, es asfixiante. Claro, pensé. De nuevo la idea de que el problema está en cómo “yo” percibo las cosas. Como si la armonía que me enseñaron de chico hubiera venido con instrucciones militares y no con afecto. —¿Podés no hacer eso? —le dije, mirándola fijo. —¿Hacer qué? —Psicoanalizarme sin que lo pida. Ya tuve bastante de eso en mi vida. Paso. Patricia apoyó el tenedor con una delicadeza estudiada, casi teatral. —No estamos en terapia, Abel. Solo hice un par de observaciones, como ...