1. Disfruta, Hermana


    Fecha: 06/01/2026, Categorías: Hetero Incesto Masturbación Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    ... Marta.
    
    —No puedo seguir viniendo a verla como si fuera una costumbre. Esto ya no es rutina, Marta. Esto es responsabilidad.
    
    Ella se quedó callada.
    
    Ramiro me miró, apretando los labios. Luego dijo:
    
    —Si vas a meterte en esto, hazlo bien. Nada de escondidas. Nada de cargarla sin saber si puedes. Primero averigua.
    
    —Quiero saber cómo hacer para quedarme con ella —dije, como si fuera la primera vez que lo pensaba en voz alta.
    
    Pero no lo era.
    
    Marta se acercó, me tomó la mano.
    
    —No vas a poder sola. Pero si esto es en serio, estoy contigo. Lo vamos a intentar.
    
    Yo asentí.
    
    Las niñas volvieron a jugar.
    
    La bebé seguía en el columpio, con el chupete colgando.
    
    Y la mujer, su supuesta madre, ni siquiera se había movido del árbol.
    
    Esa fue la mañana en que decidí que esa niña debía tener una casa.
    
    Y si era posible, que fuera la mía.
    
    A la semana siguiente, Marta me acompañó a Bienestar Familiar. No era la primera vez que ella pisaba ese edificio —alguna vez había hecho trabajo comunitario con las niñas—, pero para mí sí. Y me sudaban las manos.
    
    Nos sentamos frente a una mujer de rostro amable pero tono firme. Me pidió mis datos. Mis antecedentes. Mi situación económica. Me explicó que lo que yo quería hacer no era tan sencillo como “rescatar” a una niña y llevársela a casa.
    
    —Lo primero que deben hacer —dijo— es reportar a la menor como posible víctima de abandono. A través de una Comisaría de Familia o directamente con la Policía de ...
    ... Infancia.
    
    —¿Y si la madre aparece? —preguntó Marta.
    
    —Si se demuestra negligencia o incapacidad prolongada, el Estado puede intervenir. Pero hay que seguir el debido proceso.
    
    La escuchamos todo el tiempo. Tomamos apuntes. Me entregaron un listado de pasos. Me advirtieron que podría tomar meses. Que había que documentar todo: fotos, fechas, testigos.
    
    A la salida, sentí que algo en mí se desinflaba.
    
    —Es demasiado —dije, guardando los papeles en mi bolso.
    
    —No. Es el principio —me respondió Marta.
    
    Esa misma tarde, Ramiro se ofreció a hablar con un abogado amigo. Y las niñas, sin entender del todo, decoraron una hoja en blanco con crayones. Escribieron:
    
    “Bienvenida, bebé.”
    
    El abogado amigo de Ramiro se llamaba Esteban Vélez, y aunque su especialidad no era familia sino civil, accedió a ayudarnos. Nos recibió en su oficina un martes por la tarde, sin cobrar, con una carpeta en blanco y un par de preguntas básicas.
    
    —¿Tienen pruebas de abandono? —nos preguntó, mientras anotaba.
    
    —Sí. Fechas, fotos. El reporte ya está en la Comisaría —respondió Marta.
    
    —¿Y hay voluntad de hacerse cargo de la menor durante el proceso?
    
    —La hay —dije yo, sin dudar.
    
    Esteban fue claro: nada garantizaba una adopción. Primero venía la figura de hogar de paso informal, bajo supervisión. Luego, si el ICBF iniciaba proceso de restablecimiento de derechos y declaraba el abandono legal, ahí sí se podía empezar a hablar de adopción, pero con más actores de por medio.
    
    Aun así, no dijo ...
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