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Disfruta, Hermana
Fecha: 06/01/2026, Categorías: Hetero Incesto Masturbación Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... llamé a Esteban, el abogado. Le pregunté si podía empezar a referirme a ella por un nombre, aunque no fuera el legal. —¿Cuál tienes en mente? —preguntó él. Lo pensé un segundo. —Nora. —Está bien —respondió, sin dudar—. Pero escríbelo en un cuaderno. Anota desde cuándo lo usas. Por si más adelante se requiere como prueba de vínculo afectivo. Esa misma tarde, después de la siesta, algo cambió. Nora despertó llorando, pero esta vez no se calmó con brazos ni canciones. Se revolvía, golpeaba el colchón, rechinaba los dientes. Le ofrecí el biberón. Lo apartó. Intenté con compota, cucharita, vaso, nada. Lloraba como si algo la apretara desde adentro. Marta entró al cuarto, preocupada. —¿Qué pasa? —No sé. No come. No quiere nada. Marta se agachó al lado de la cuna y le tocó la frente. —No tiene fiebre. ¿Desde cuándo está así? —Desde que se despertó. Intenté con todo Ramiro bajó de inmediato. Había escuchado el llanto desde el estudio. Sofía y Lucía se asomaron por la puerta, en silencio, como si sintieran que algo grave estaba pasando. Ninguna dijo una palabra. —¿Qué pasa? —preguntó Ramiro. —No acepta nada —dijo Marta—. Se está desesperando. Dianey cargó a Nora una vez más. La acunó con suavidad. La niña arqueó el cuerpo, como buscando algo que no encontraba. —¿Y si lo que quiere no es comida? —murmuró Marta. —¿Entonces qué? Marta dudó un segundo. Luego habló en voz baja, solo para mí: —Tal vez… solo necesita el ...
... pecho. —¿Pero cómo… si yo no…? —No por leche, Dianey. Por contacto. Por memoria. Por calma. Eso también cuenta. La miré sin responder. Me pareció absurdo. Doloroso. Íntimo. Pero en el fondo… no era descabellado. El médico había dicho que Nora probablemente no tuvo lactancia verdadera. Lo que su cuerpo buscaba no era alimento: era sostén. Refugio. Repetición. —¿Y si lo intento? —Hazlo —dijo Marta—. Si eso le da paz, ya estás haciendo más que muchas. Ramiro no intervino. Solo asintió con un gesto corto. Las niñas seguían en el marco de la puerta, sin moverse. Me senté en la cama, desabotoné la blusa, y la acerqué con delicadeza a mis tetas. Nora se revolvió, lloró una vez más. Luego se acomodó. Se prendió al pezón como si lo reconociera, aunque no lo conociera. No era hambre. Era deseo de pertenecer. Y por primera vez, se quedó tranquila. Las niñas entraron en silencio, una a cada lado. Sofía me tomó la mano. Lucía se sentó en el piso, abrazando sus rodillas. Nora cerró los ojos, con la boca pegada a mi piel, y se quedó dormida. Yo también los cerré. La trabajadora social llegó un jueves, después del almuerzo. Era joven, vestía de forma sobria y tenía una carpeta azul bajo el brazo. Se presentó con calma. —Soy Paola Camacho, delegada del ICBF. Estoy haciendo el seguimiento correspondiente al proceso de custodia temporal de la menor que ustedes reportaron. Marta la invitó a pasar a la sala. Ramiro se encargó de distraer ...