1. El tío de mi novio


    Fecha: 06/01/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Stevensegal, Fuente: CuentoRelatos

    ... detrás, agarrando mis caderas con fuerza mientras me penetraba con un ritmo implacable, hasta yo montándolo con frenesí, sintiendo cómo se entregaba a cada uno de mis movimientos. Cada posición tenía su propia magia, pero todas compartían la misma intensidad y conexión.
    
    Sin embargo, la mejor fue cuando lo monté encima de él. Mientras me movía con un ritmo constante y provocativo, él no podía resistirse a mis tetas. Las chupaba, las mordía y las apretaba con una mezcla de deseo y adoración, como si fueran su obsesión. Cada gemido que salía de su boca me hacía sentir más poderosa, más deseada, y cada vez que me apretaba contra él, sentía cómo su cuerpo respondía con la misma intensidad que el mío. Fue una experiencia que nos dejó a ambos sin aliento, pero con una sonrisa de satisfacción en el rostro.
    
    El clímax llegó de la manera más intensa posible. Él, incapaz de contenerse por más tiempo, me ordenó que me arrodillara sobre la cama. Yo obedecí, colocándome en esa posición mientras él se paró frente a mí. Con un gemido gutural, eyaculó en mis tetas de la ...
    ... forma más salvaje que he experimentado. Sus gritos de placer resonaron en la habitación, como si hubiera liberado toda la tensión acumulada. Yo, por mi parte, me dejé llevar por la euforia del momento, disfrutando cada segundo de aquella conexión tan cruda y apasionada.
    
    Después de aquello, nos quedamos recostados en la cama, recuperando el aliento. Él me miró con una sonrisa satisfecha y me dijo: “Nunca olvidaré esto”. Yo solo asentí, sabiendo que aquella noche había sido algo especial, algo que ambos recordaríamos por mucho tiempo. Luego, después de vestirnos y asegurarnos de que todo estuviera en orden, él cumplió su promesa. Me llevó a la fiesta en su coche, como había acordado desde el principio. Aunque mi mente aún estaba en la habitación, en esos 45 minutos de pasión desenfrenada, supe que la noche aún no había terminado.
    
    Y mientras conducía, no pude evitar notar esa mirada suya, esa sonrisa cómplice que decía más que mil palabras. Sabía que, aunque la fiesta estaba por comenzar, lo que acababa de pasar entre nosotros sería imposible de olvidar. 
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