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Arena y sal en la piel - 07:14
Fecha: 07/01/2026, Categorías: Gays Autor: Nick, Fuente: TodoRelatos
... alcanzar mi fornida espalda, siento las abultadas venas que ascienden por mis muslos, serpentean por mis caderas y desaparecen bajo el vientre, o aquellas otras que emergen de mis pesadas manos y trepan por mis brazos hasta los hombros, recorro mis atléticas piernas, deslizo mis manos por mis glúteos, toco el pequeño lunar que tengo en el pubis y finalmente, con el sobrante de crema que aún queda en mis manos, agarro mi pene, que cuelga en semierección, y lo froto ligeramente, tirando con suavidad después del prepucio. Me siento poderoso en este cuerpo que habla de esfuerzo, disciplina y sacrificio. Una vez completamente desnudo, me pongo en cuclillas frente a mi mochila y guardo en ella el bote de crema y toda la ropa que hasta hace unos instantes me cubría, cerrándola con la misma determinación de quien sella una caja fuerte. Mi desnudez, desde este mismo momento, es totalmente irreversible. Nada cubrirá mi cuerpo hasta que me marche de esta playa. Ni siquiera he traído una toalla con la que secarme. Me echo la mochila a la espalda para dirigirme inmediatamente hacia los acantilados que hay en el extremo izquierdo de la playa, según miro al mar. Comienzo a caminar por la roca. Al principio todo parece sencillo, pero en unos metros el camino se complica, tanto que a veces solo está formado por una hilera de piedras rugosas y resbaladizas donde apenas cabe la planta de mis pies. Subidas empinadas seguidas de bajadas pronunciadas van conformando el tortuoso sendero de ...
... roca que no solo se recorre a pie, sino haciendo uso de todo el cuerpo. Pero sigo con paso firme, guiado por la intuición. Como he dicho antes, nunca he estado aquí, pero sé muy bien dónde me dirijo. Según lo que he oido, tras estos acantilados se esconde una sucesión de pequeñas calas nudistas a las que solo se puede acceder bordeando estas rocas o a nado desde la playa. Por su inaccesibilidad, se trata de lugares muy poco transitados, discretos, donde al parecer suelen acudir básicamente hombres, la mayoría en busca de compañía. La promesa de un lugar así, repleto de cuerpos desnudos y con la posibilidad de tener sexo fácil y anónimo, me empuja a seguir avanzando entre las piedras. Es lo que he venido a hacer aquí. Para ser sincero, encuentro bastante satisfacción en el anonimato. En todos los aspectos de mi vida, pero muy especialmente en el sexual. Ya me he cansado de contar mi historia tantas veces y a tanta gente. Pero sobre todo ya me he cansado de escuchar las historias de otras personas. No necesito de la liturgia de una cita con cena, copa y paseo por la ciudad. Me he acostumbrado a lo fácil y ahora me resulta mucho más cómodo y excitante quedarme solo con aquello que sé que cualquier tipo está dispuesto a ofrecerme sin rodeos: usar su cuerpo y que usen el mío. Quiero correrme y largarme. Eso es lo único que me llena. No creo que sea algo egoísta. En cierto modo encuentro muy hermoso que dos personas se den placer mutuo sin esperar nada más del otro que solo ...