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Arena y sal en la piel - 07:14
Fecha: 07/01/2026, Categorías: Gays Autor: Nick, Fuente: TodoRelatos
... solo. Entonces atravieso las rocas que separan la primera cala de la segunda y me lanzo a dar una carrera en un sprint intenso, como si necesitara desprenderme con la velocidad de la quietud que se me empieza a pegar a la piel. Noto como todos mis músculos se ponen en tensión. Cuando voy a llegar al desfiladero que da acceso a la última de las calas, me desvío y me introduzco de golpe en el mar. Tres zancadas y me zambullo en plancha. Bordeo el acantilado a scroll, a un ritmo casi como si estuviera en una competición, y en solo unas brazadas entro en las aguas de la tercera cala. Aquí también cubre poco, así que en seguida me pongo en pie, con el nivel del agua quedándome justo por encima de mi cintura. Observo mi nuevo emplazamiento. Es realmente espectacular, sin duda el más bonito de los tres. Tendrá aproximadamente el mismo un ancho que la primera cala, aunque la zona de arena diría que es probablemente algo más estrecha y tiene más inclinación. Pero lo realmente sorprendente es que aquí las paredes son mucho más altas que en las otras dos calas y, ...
... más que totalmente verticales, parecen reclinarse ligeramente hacia el mar, formando una especie de semibóveda sobre la arena que le da un aspecto casi de cueva. Avanzo a pie hacia la orilla sintiendo un aire sagrado, como si estuviera entrando en las ruinas de una iglesia abandonada mientras el agua poco a poco va desvelando mi cuerpo desnudo. El sonido de las olas es aquí mucho más intenso. Salgo del agua y me tumbo de espaldas en la arena. Descanso unos minutos en esa postura. Luego observo mi cuerpo. El vello apelmazado por el agua de mi pecho, de mi abdomen, de mi pubis, de mis antebrazos y de mis piernas ahora parece más oscuro. Siento excitación. Me dan ganas de masturbarme aquí mismo. Cierro los ojos y acaricio con delicadeza mi pene, que descansa pesadamente sobre mi vientre. Con la otra mano acaricio mis testículos y hurgo tímidamente entre mis glúteos, sintiendo el vello húmedo y acaracolado de mi ano. Quiero follar. Que me follen. Decido volver al agua a refrescar mi acaloramiento. De repente, me percato de que no estoy solo en la cala.