1. Mi sobrino me quita la tanga frente a mi novio


    Fecha: 07/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Princesa cruel, Fuente: TodoRelatos

    Relato 5
    
    Mi sobrino me quita la tanga
    
    Después de ese beso en el supermercado, y la forma en que dejé que me manoseara sin oponerme, ya no quedaban dudas: íbamos a terminar cogiendo. La pregunta no era si iba a pasar, sino cuándo.
    
    Yo ya estaba entregada, no me interesaba ni disimularlo. Pero justo ese día, después de volver con las compras, me propuse hacerlo sufrir un poco. Me quedé todo el tiempo posible cerca de Fabricio, pegada a él, como si estuviera reforzando mi papel de novia fiel.
    
    Y cuando tuve que trabajar en la computadora, me encerré en el dormitorio.
    
    Le escribí a Sabrina: “¿Te jode si me cojo al pendejo?”
    
    Ella me respondió enseguida, con la carcajada escrita en mayúsculas: “JAJAJA. Al final caíste, putita. Cogételo como quieras, pero después me contás todo. Y capaz que lo compartimos…”
    
    No me sorprendió. Sabrina y yo ya habíamos compartido algún hombre antes, y siempre nos divertía la complicidad, pero todavía era pronto para pensar en eso con Enzo. Muy pronto.
    
    Esa noche, en la cama, me sentí culpable.
    
    Culpable por Fabricio, por esa versión ingenua que tenía de mí. No podía creer que había vuelto a ser esa chica que dormía al lado de su novio pensando en cómo otro la iba a coger, recordando cómo ese mocoso de 18 años le había tocado el culo en pleno supermercado. Y lo peor era que esa imagen, por más culpa que sintiera, me calentaba.
    
    ¿Cornudo en un espacio público, Fabricio?
    
    Sí, querido. Pero tranquilo, que vos no lo ...
    ... sabés.
    
    Pero entonces me acordé de su infidelidad. Esa traición absurda que él mismo intentó justificar con esa frase ridícula: “Lo hice porque, si vos me llegabas a engañar, quería poder perdonarte”.
    
    Bueno, ahora tenía su oportunidad de practicar el perdón. Aunque lo ideal era que no se enterara nunca.
    
    —¿Te pasa algo? —me preguntó Fabricio, dejando el celular al costado después de mandar unos mensajes.
    
    —No, todo bien —respondí, fingiendo que nada pasaba por mi cabeza.
    
    —¿Seguís molesta con Enzo?
    
    —Sí… pero se me pasó un poco —mentí.
    
    —Así me gusta —dijo, acariciándome la mejilla. Se inclinó para darme un beso, y sentí su barba frondosa rozando mi piel, sus labios suaves, calmosos.
    
    Fabricio sabía besar. Sabía tocarme con esa delicadeza que me volvía loca.
    
    La mayoría de los hombres van directo a mi culo. Fabricio, en cambio, sabía que mi punto débil eran las piernas. Así que mientras me besaba, su mano se metió por debajo del camisón negro de seda que me había puesto, acariciándome justo en la zona donde Enzo me había tocado con esa brutalidad salvaje.
    
    Lo miré a los ojos.
    
    —Chupame la concha —le ordené, casi sin pensarlo.
    
    Se sorprendió, sonrió, y se rio un poco. Hacía rato que no se lo pedía de forma tan directa, como una orden.
    
    —Obvio —dijo.
    
    —Pero hacelo… como a mí me gusta —agregué.
    
    Él sonrió con complicidad. Una de las cosas buenas de tener un novio de mucho tiempo, era que sabía cada uno de tus gustos. Al menos si hablamos de un novio como Fabri ...
«1234...9»