1. Amor en criptomonedas VII


    Fecha: 09/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos

    ... el ordenador
    
    Margaret se arrodilló en la acera, aún en pijama, mientras el Uber esperaba con el baúl abierto.
    
    Te lo suplico. —¡Dime dónde está! ¡Solo eso! ¡Dime en qué dirección fue, en qué ciudad se bajará! ¡Necesito verle, decirle en la cara lo que no me atreví!
    
    Jack negó con la cabeza mientras cerraba el maletero.
    
    —No me lo dijo. Solo sé que va hacia el sur. Cuando llegue a su destino, empezará de nuevo. Sin ti. No por odio, … por paz. —La miró por última vez. — Margaret, tú y tus amigas le hicieron mucho daño. Acéptalo y sigue tu vida. Ya no hay vuelta atrás.
    
    El auto arrancó, dejándola sola en la acera, con los brazos vacíos.
    
    Al sur esa misma noche
    
    El camión se detenía en una gasolinera al borde de Washington. Alan bajó con los hombros encogidos, pero una mirada serena. Junto a él, Fred —el hombre de barba, ojos sabios y voz tranquila— se encendía un cigarro.
    
    —¿Primera vez que lo dejas todo atrás? —preguntó Fred, mientras masticaban unas hamburguesas grasientas bajo la luz amarilla de la estación.
    
    —Sí… y no. Creo que hace años ya había comenzado a irme. Solo que ahora fue definitivo.
    
    Fred asintió.
    
    —Yo me fui cuando tenía 42 años. Mi mujer era un ángel… pero algo se rompió. Nunca supimos cómo arreglarlo. Tenemos dos hijos. Uno ahora vive en Denver y el otro está en Japón. Hace tres años rehizo su vida. Yo… estoy tardando más.
    
    Alan lo escuchaba, en silencio. Había algo en la voz de Fred que calmaba.
    
    —A veces lo mejor que puedes hacer ...
    ... por alguien a quien amas… es desaparecer. Darle espacio para que aprenda a salvarse sola. Eso me dijo un terapeuta una vez.
    
    —¿Y funcionó?
    
    Fred sonrió, melancólico.
    
    —No lo sé. Pero al menos, me salvé yo.
    
    Alan bajó la mirada, pensativo.
    
    Fred lo miró y, como quien no necesita muchas palabras, dijo:
    
    —El camino sigue. Y tú todavía no sabes lo lejos que puedes llegar.
    
    Alan asintió en silencio. El motor del camión volvió a rugir. Vamos a una posada que está acá cerca, necesito descansar. Dijo el hombre mientras Alan asentía
    
    Al salir d esa gasolinera, lanzó la pregunta al aire— ¿ Quieres saber cuándo se me fue todo a la mierda? —dijo sin mirarlo—. Fue hace ocho años.
    
    Alan giró levemente la cabeza.
    
    —Estaba casado con una morena preciosa. Inteligente, divertida, con ese brillo que hace que uno se sienta afortunado cada día. Teníamos dos hijos y a sus 38 llevábamos 16 años juntos, creí que ya habíamos superado todas las tormentas.
    
    Hizo una pausa, bajó un poco la velocidad, como si las palabras también necesitaran tiempo para bajar.
    
    —Una noche fue a una despedida de soltera. Era una de sus mejores amigas de la universidad. Me dijo que solo iban a cenar, luego quizá bailar un rato. Nada fuera de lo normal.
    
    Alan escuchaba con atención. No interrumpía.
    
    —Pero la novia alquiló unos tios. Tenían bebida de sobra, juguetes y por supuesto … los strippers. Uno para la novia, el otro… para quien le tocara en una especie de rifa. Y resulta que a mi esposa le ...
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