1. De entrega inmediata, con el chofer de mi esposo


    Fecha: 10/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos

    Después de mi primera aventura extramarital, las cosas no eran como antes, mi marido y yo vivíamos en pleitos constantes, él con sus frecuentes borracheras y yo con mis reclamos, cada día nos distanciábamos más.
    
    Lo peor es que yo deseaba repetir mi experiencia infiel, pensaba en Luis y Juan Emilio, en sus vergas que tanto me hicieron gozar y todo lo que ellos me habían disfrutado y enseñado. Tres semanas de recuerdos, tres semanas de ardor, tres semanas de insatisfacción con mi marido, con quien la cama solo servía para dormir.
    
    Era sábado por la mañana, sonó el teléfono mientras me duchaba, mi esposo contestó, salí solo envuelta en la toalla, sentada en mi cama empecé a secarme, sin darme cuenta mi marido me observaba, de pronto se acercó por detrás y besándome el cuello me dijo:
    
    ―¡Qué rica estas nena, me encantas!…
    
    Me despojé de la toalla y le mostré mi moldeado y desnudo cuerpo, se acercó, me besó y empezó a mamarme y a chuparme los senos. Su mano bajo a mi rajita y su dedo entró en mi cueva. Yo muy mimosa le susurré:
    
    ―¡Te necesito mi vida, cógeme!… ―se lo dije pasando mi mano por su pene.
    
    Él se bajó ante mí y empezó a chuparme la pucha mojándome de inmediato. Acercó su enhiesta verga a mi cuca y sin esperar más, me la clavó hasta la raíz. Yo esperaba que retozáramos mucho más, que me permitiera mamarle la verga, que me hundiera los dedos en el ano… Unos cuantos movimientos bastaron para regarme con su leche. Por supuesto que se lo reclamé y me dejó fría ...
    ... su respuesta.
    
    ―Lo siento, pero ya no aguantaba las ganas de metértela… ―sentía riquísimo cómo se movía su flácida verga aún dentro de mi gruta, pues me sentía sumamente cachonda, pero sabía que no se le pararía inmediatamente.
    
    Casi lo golpeo, le dije que cómo era posible que únicamente pensara en él, y otras tantas verdades que tenía apechugadas en el alma. Se puso de pie y dejándome allí temblando de rabia, se fue a duchar. Un fiasco más, yo hambrienta de verga y el muy imbécil solo se le ocurrió ir a bañarse. Me vestí aún corajuda, el día se mostraba caluroso, pero yo estaba que me llevaba la chingada. Reflexioné y decidí darle otra oportunidad, no usaría ropa interior y seduciría a mi esposo como en los viejos tiempos.
    
    El vestidito que elegí, me hacía ver muy putona, pues era muy revelador, de color azul, muy delgado y muy corto; dejaba ver mis ricas piernas y al agacharme mostraba mis redondas y desnudas nalgas, y más abajo, mi depilado pubis. Preparé el desayuno y lo llamé, tardó un tiempo y al llegar al comedor me di cuenta que se había arreglado para salir.
    
    ―Tomaré solo jugo, tengo que salir… ―me dijo cínicamente.
    
    ―Pensé que hoy no trabajarías… ―le dije molesta.― Por lo menos desayuna, ya preparé todo…
    
    Sonó el timbre y mientras él se acomodaba en la mesa yo salí a ver quien era…
    
    ―Buenos días señora, vengo por el ingeniero…
    
    Se trataba de Julio, uno de los chóferes de la constructora en la que mi esposo trabaja. Al igual que el otro chofer, era ...
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