1. De entrega inmediata, con el chofer de mi esposo


    Fecha: 10/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos

    ... hacerlo.
    
    ―¡Si que eres puta, hija de la chingada!… Me encanta que me la mamen así, chúpala toda llénala de saliva para que te entre rico…
    
    Obediente lamí toda su verga, sabía a extraño, olía a ostras, pero se la seguí lamiendo y succionando. Su macana dura, brillaba por mi saliva, ¡qué ricura de verga, dura, prieta, grande, más bien enorme!… Me levantó y me acostó en la cama, de espaldas, su mirada me recorrió toda, instintivamente abrí las piernas y le mostré mi vagina abierta, afeitadita como me gusta tenerla siempre.
    
    ―¡Qué panochita más rica tienes Daniela, se ve riquísima, debes estar bien estrechita!… ―me dijo al tiempo que me pasaba la mano entre mis labios vaginales.
    
    Me abrió las piernas y acomodándose entre mis muslos, enfiló su lengua que me entró rauda en mi babeante hendidura, un gemido anunció su triunfo. Empecé a gemir más y más, hasta que a punto de venirme le supliqué entre gritos entrecortados.
    
    ―¡Cógeme Julio, métemela ya, te lo suplico!… ¡Clávame tu verga!…
    
    ―¡Te voy a sacar hasta los pedos, hija de tu pinche madre!…
    
    ―¡Hazlo papito, que me quemo!…
    
    Tomándome las piernas y abriéndome al máximo aproximó su verga a mi entrada, me jaló de las nalgas y de un golpe me la ensartó hasta el fondo, haciéndome gritar de tan ruda metida; pero al mismo tiempo lo jalé con mis piernas y me entregué a ese patán que me lastimaba, pero me hacía sentir mi panochita deliciosamente expandida. Sus movimientos de empalarme empezaron, primero rápidos y al poco ...
    ... tiempo lentos y deliciosos. Me estaba disfrutando como se le antojaba y yo me le entregaba entera. Me besaba y acariciaba todo el cuerpo mientras me cañoneaba una y otra vez, acomodándose me besaba el cuello y chupaba mis tetas sin dejar de penetrarme.
    
    Sus fuertes manos me tenían atrapada por las nalgas y a cada embestida me jalaba y me las apretaba con fuerza, parecía adivinar lo que esto me fascina… Moviéndose logró poner mis piernas en sus hombros y con esto sus embestidas se hicieron más profundas; yo sudaba y él me poseía a su antojo.
    
    ―¡Estás apretadísima, perra!… ¡Estás súper deliciosa!… ¡Qué bien coges, mami; muévete rico!…
    
    Yo cerrando los ojos no hacía más que entregarme a ese bruto, me movía como sé que les gusta a los hombres. Cuando me embestía yo salía a su encuentro moviendo mi cadera, haciendo más profunda la invasión de su verga a mis entrañas. Bombeando con furia y rapidez, me hizo explotar, mi papaya se contrajo rítmicamente como ordeñando esa verga rica que me ensartaba hasta el fondo y haciéndome gritar y gemir de gusto. Le di mi primer orgasmo intenso y prolongado como pocos, al tiempo que lo incitaba a que siguiera.
    
    ―¡Ohhh papi, me matas!… ¡Sigue así papito!… ¡Déjame bien cogida!… ¡Trábamela toda, cógeme duro!… ¡Julio mi vida, soy tuya, soy tu puta!… ¡Aghhh, me estoy viniendo!… ¡Así!… ¡Ay!… ¡Más, por favor, dame más, métemela toda!…
    
    Ese macho enfebrecido me daba con todas sus ganas, duro y más rápido… Se acomodó de nuevo y me aplastó con su ...
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