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De entrega inmediata, con el chofer de mi esposo
Fecha: 10/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos
... gana fui a ver quien era esta vez. ―Hola… ¡Qué tal si me invitas a pasar!… ―¡Julio!… ¿Qué haces aquí?… ―le dije sorprendida y nerviosa. ―¡Vengo por ti!… ―¡Estás loco!… Vete por favor te puede ver alguien, o puede regresar mi marido… ―No señora, ya están en Guerrero, y ahora vengo para darte lo que pides a gritos mi reina… Sin más me empujó y entró a la cochera, cerró el zaguán tras de sí y me tomó por la cintura; me acercó su cara rasposa por su barba sin afeitar y me besó. Su lengua entró en mi boca, me explotó el sabor delicioso de su saliva y una de sus manazas me apretaba las nalgas. Intenté separarme y no pude, el beso se prolongó y sin recato le correspondí… Me tomó de la mano y prácticamente me arrastró al interior de la casa. En la sala me seguí besando, me saco las tetas y se dedicó a chupármelas al tiempo que me seguía apretando las nalgas… ―Me encantan las viejas como tú que no usan ropa interior, son las más calientes y putas… ―me dijo jadeando. ―Cuando vine por tu marido me di cuenta que no traías nada debajo del vestido, se te veía todo, cabrona… ―Pero si uso… ―le dije confundida. ―¿Y ahora por qué no traes nada, puta?… ―me preguntó cínicamente mientras me seguía acariciando el culo. No dije nada y me gustó su atrevimiento y esas palabrotas que de inmediato me prenden, sus manos me habían levantado el vestido, me acariciaba las nalgas y me miraba con lujuria. De su pantalón se levantaba un bulto amenazador sin pensarlo le toqué ...
... esa verga por encima del pantalón. ―¡Llévame a la cama, quiero que me cojas riquísimo!… ―le dije ya sin medir las consecuencias y con toda la putería que fui capaz. Lo tomé de la mano y lo guie a mi recámara, pero él me hizo caminar adelante suyo, al tiempo que me nalgueaba sin cesar. Cuando llegamos, se quedó asombrado de lo bonita que tengo arreglada la recámara. ―¡Que rica camita!… ¿Aquí te empala tu marido?… Solo asentí con un ligero movimiento de cabeza. ―Me imagino que no te llena ese pendejo, ¿verdad?… Ya está viejo y tú estás bien jugosa… Desnúdate cosita, que ya me muero por trabarte… ¡Mira como traigo la verga, cómo a ti te gustan!… ―al tiempo que decía se quitó el pantalón mostrándome su tremendo garrote. Gruesas venas surcaban su verga, gorda y prieta. Su tórax velludo me hizo temblar de solo verlo y mi vagina se me contrajo al igual que mi ano. ―Quítate todo mami… ―Encuérame tú… ―le dije muy caliente. Me quitó el vestido y me dejó totalmente desnuda, me vio y sus ojos brillaron de lujuria. ―Déjate las zapatillas, me encanta cogerme a las putas con las zapatillas puestas y tiene unas patitas ricas… Yo estaba temblando, en un tris me desnudó y lo mismo hizo él. ―¿Qué te gusta que te hagan?… ―De todo, especialmente que me digas groserías y que me trates mal, eso me encanta.. ―dijo con voz pastosa por el deseo. Hincándome, le tomé la verga para verla de cerca, se la apreté y abriendo mi boca se la mamaba rico, como me gusta ...