1. De entrega inmediata, con el chofer de mi esposo


    Fecha: 10/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos

    ... pesado cuerpo haciéndome abrir mis muslos al máximo, sus cara con barba corta y me irritaba las tetas, me chupaba los pezones con fuerza y me los mordisqueaba; mis talones le pegaban en los glúteos pidiéndole más. Me hizo venir de nuevo y mis grititos entrecortados se lo hacían saber. Mis piernas lo rodearon por la cintura totalmente abierta de mi vulva y me entregué moviendo mi pelvis, sintiendo en mi clítoris los golpes de sus embestidas. Cuando ya no pude, contraje mis músculos vaginales con todas mis fuerzas y gocé como la puta que soy…
    
    Mis brazos lo apretaban y mis uñas se prendían a la piel de su espalda enterrándolas, pero disfrutando como nunca lo besaba con mi lengua y gemía de la rica cogida que me estaba regalando… Hasta que, por fin, sus chorros de leche caliente me inundaron, pero él seguía bombeando, enloqueciéndome y su verga dura batía por dentro mi estrecha cuevita convulsivamente pegada a su fierro. Finalmente me aflojé, me sentí desvanecer y él dejó poco a poco de moverse, quedando encima de mí, jadeante y besándome tiernamente en los labios, pasando su lengua y encontrando la mía, mojada y ofrecida, salivosa para ese bruto que me había gozado como nadie.
    
    Tembloroso se dejó caer a mi lado tratando de no aplastarme tanto, pero sin sacar su tranca de mi nido que poco a poco iba perdiendo su erección, al salirse un escurrimiento de su leche se hizo presente bajando entre el canal de mis nalgas y manchando la colcha de mi cama matrimonial, ¡allí mismo ...
    ... en la alcoba de mi esposo había sido cogida como nunca, pa’ las pulgas de mi marido, con su vieja y en su cama!…
    
    Estaba yo gozosa, me sentía transformada, estaba encantada con ese tipo, y se lo demostraba acariciándolo y abrazándome a él, me tenía rendida. Sin hablar, sin decirnos nada, nos quedamos en brazos uno del otro, recuperándonos ambos. Haciéndolo a un lado me levanté y sentí escurrir entre mis muslos su leche caliente, él me jaló de nuevo a la cama, me besaba, me acariciaba…
    
    ―Daniela, quiero tenerte de nuevo, mamita
    
    ―Espera mi vida tengo que ir al baño, ahora vuelvo
    
    Al regresar de hacer pis, él estaba de pie, su verga semierecta se veía aún mojada, ¡qué rico espectáculo para mí! Yo completamente desnuda, salvo mis chancletas, me sentía sudorosa y caliente aún, me acerqué insinuante y le dije:
    
    ―Ven papi, vamos a otro lugar…
    
    Lo llevé al estudio de la casa, me senté en el escritorio de mi marido y abriendo las piernas le dije insinuante:
    
    ―¿Quieres comerte mi bizcochito?, ya me lo lavé muy bien…
    
    Sin hacerse del rogar se inclinó ante mí y levantándome las piernas se dedicó a lamer mi panocha, allí mismo en el escritorio de mi esposo, entre sus documentos, entre sus planos… Yo estaba brindándole mi concha a la lengua de ese bruto, que había metido sus manotas bajo mis nalgas y me las apretaba deliciosamente.
    
    ―Ahora ven ―le dije― siéntate en el sillón, que te voy a mamar la verga como nadie te lo ha hecho…
    
    Muy obediente Julio se acomodó en el ...
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