1. De entrega inmediata, con el chofer de mi esposo


    Fecha: 10/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos

    ... está acostumbrado a verdaderas hembras, y no creo cumplir con ese requisito!…
    
    ―No Danielita, no diga usted eso, yo la considero una potranca briosa y hambrienta porque se la monten… ¡Que digo una potranca, una señora yegua, con un enorme culote a la que hay que hacer relinchar con una verga bien dura y bien parada, y cogérsela como se la cogería un garañón!…
    
    ―Ay señor, que cosas tan cachondas me dice, pero creo que es solo para halagarme. Mire no le miento, mis chichitas no son lo grandes que las quisiera y de nalgas, pues creo que me defiendo un poco… ―dije echando el busto hacía delante y sacando mi trasero fuera del sillón.
    
    ―Daniela, usted me hace sufrir, y aún dice no tener los atributos suficientes… Cada día que la veo se me antoja ser el dueño de sus encantos y ahora que la tengo aquí, usted misma se ha dado cuenta como me la pone de dura; ¿o es que no siente la dureza de mi verga bajo sus nalgas?…
    
    ―Si licenciado, siento como me las pica y cómo su vergota busca ser consentida como si fuera una nena… Pero no me considera una malagradecida, así que por favor, déjeme mamársela ―le dije siguiendo el juego.
    
    Sin que me lo pidiera le volví a mamar su verga y él se estremecía, le di mis mejores mamadas, y un rato después me monté empalándome su pieza enorme en mi coño y moviendo mi cadera me lo seguí cogiendo muy sabroso moviendo mi pelvis y sintiendo su reata en mis entrañas. Oscilaba mis caderas suave y rico, mientras él me estrujaba las nalgas, y me chupaba ...
    ... las tetas que se habían escapado de mi blusa abierta, al tiempo uno de sus dedos me invadió mi apretado ano haciéndome gemir…
    
    ―Te gusta por atrás, ¿verdad puta?… Coges muy sabroso, y me imagino tu anillito bien estrechito y apretado alrededor de mi verga ―me dijo Julio.
    
    ―No lo sé señor, nunca me han cogido por allí, tengo el culo sin estrenar….
    
    ―No me digas eso, hija de tu reputa madre ―me dijo cariñosamente Julio, ―pues ahora mismo te lo romperé pinche puta.
    
    ―¡No licenciado, mi marido se dará cuenta!, yo seguía cogiendo más caliente que nunca, subiendo y bajando montada en su verga, mientras seguíamos con la charla caliente de nuestro juego.
    
    ―No creo que ese pendejo se dé cuenta, y si lo hace me vale una chingada, que vea como se coge un macho a una puta como su mujer.
    
    ―¡No, eso no!… ―le dije al tiempo que me desmontaba de él y me dirigí al sofá del estudio.
    
    El chofer de mi marido me alcanzó y ya sin decir más, le ofrecí mis nalgas abiertas para que me culeara, dirigiendo su gruesa cabeza de su verga a mis pliegues de mi culito. Me untó algo de saliva y se dedicó a encularme… Fue un suplicio, pero finalmente me entró, poco a poco su verga ganaba terreno, yo sufría, mi esfínter dilatado me dolía, pero lo alentaba a que me culera más, moviendo el trasero hacia él y acomodándome lo mejor que podía para permitir la penetración… Finalmente me entró con un golpe seco toda su verga, grité y me jaló de los cabellos, entrándome toda, haciéndome pujar y llorar, pero ...
«12...678...»