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De entrega inmediata, con el chofer de mi esposo
Fecha: 10/01/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos
... que le encantaba, que desde siempre me había deseado y que nunca pensó ni en sueños que pudiera tenerme sin embargo esto había sido para él lo máximo. Yo le comenté lo mío, y le dije que mi esposo ya no me buscaba como antes, y de inmediato se ofreció a ser mi amante por más tiempo, y yo lo acepté. Así que ya puestos de acuerdo nos bañamos, comimos algo pues ya eran cerca de las cuatro de la tarde, y me comporté con él como si fuera su esposa. Ya cerca de las seis de la tarde se vistió, lo acompañé al portón de mi casa, nos despedimos en un prolongado beso, delicioso y me hizo la promesa de volverme a visitar cuando su jefe saliera nuevamente, de allí en adelante sería mi amante, y claro que yo estaba dispuesta a entregarme todas las veces que él quisiera; pues después de ser suya y sentir su rigor, quería que me siguiera cogiendo muchas veces. En eso estábamos cuando a lo lejos se vieron las luces de un automóvil, sin saber quien era me volvió a besar y se marchó, mientras yo entraba a casa. En pocos minutos llegó mi marido, una vez más con aliento alcohólico. Todo pasó muy rápido, entró a la casa y sin decirme nada me tomó por la cintura. ―Ya regresé mamita… ―me dijo muy cachondo, al voltear a verlo, me di cuenta que traía labial en el cuello y con mucho coraje me separé de él. ―Por lo menos límpiate el cuello que lo traes todo pintarrajeado ―le dije molesta― se ve que no te llenó la golfa con la que andas, ¿verdad?… Él se desconcertó, se fue al baño y se ...
... limpió, regresó a mi lado, yo sentada en la sala, aún con molestias por la tremenda cogida que me habían dado. Pero pudo más mi coraje y le reclamé sus fechorías y el muy cornudo, me pidió perdón, y era tanto mi coraje que no aguanté más y le dije con furia: ―Pues, entérate que mientras tú te cogías a esa puta, otro hombre estuvo aquí y me entregué a él… Sí, aunque me veas de esa manera… Fui suya aquí en la casa, hoy mismo y me hizo disfrutar como tú ya no puedes… ―Estás loca, no puedes decirme eso… ―me dijo el pobrecito. ―Claro que puedo, sobre todo con estás nalgotas… ―dije dándome una nalgadita y levantándome la falda que dejó al descubierto el liguero que enmarcaba mis desnudas pampas.― Me cogió como quiso y me hizo gozar muchísimo… Se acaba de ir hace muy poco tiempo, de hecho si llagas antes me hubieras encontrado entregándome a él… No me dijo nada, me soltó una bofetada y se fue a la recámara, supongo que vio las evidencias ya que la cama estaba toda revuelta, mientras yo lloraba y esperaba lo peor por mi estupidez de haberle dicho. Llegó de nuevo ante mí, me levantó por el cabello, me dio un empellón y me derribó; gateando traté de escapar, pero me atrapó por un tobillo y me arrastró al centro de la sala; con mis uñas me afiancé al tapete derribando la mesa de centro. Yo chillaba desesperada cuando me tomó de las greñas y me estampó una bofetada haciéndome de nalgas y golpeándome la cabeza. Pero mi esposo, aún no terminaba conmigo, pues me desgajó toda ...