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Speed Woman y Speed Girl. Prisioneras en su casa
Fecha: 11/01/2026, Categorías: No Consentido Autor: shadoangel, Fuente: TodoRelatos
... muy pocas mujeres podían presumir a su edad. En su pubis tenía un triángulo de vello, aunque de joven tendía a rasurarlo completamente hacía años que se dejaba algo de vello allí. Lo consideraba algo propio de la “madurez”, aunque lo cuidaba y se lo recortaba dándole esa forma triangular que los tipos con que había estado encontraban morboso y excitante. Se secó su pelo castaño claro con la misma toalla con la que se envolvió su cuerpo y salió del baño. Mientras se dirigía a la habitación para terminar de pasarse el secador, escuchó que sonaba el timbre. Rauda bajó las escaleras “¿quién demonios será?” se dijo. Era media tarde, Jessica había vuelto del trabajo y aún quedaba una hora para que Sidney volviera de la universidad, y Carolina, la mujer que tenían contratada para limpiar la casa no tenía que venir hasta dentro de un par de horas. Y tampoco esperaba ningún paquete, así que intrigada, Jessica bajó hacia la puerta. Su brillante carrera periodística había hecho que Jessica consiguiera comprar una bonita casa de dos plantas, espaciosa y moderna, rodeada de un jardín con piscina, en un barrio tranquilo. El sueño de mucha gente. - ¡Voy, voy!- Dijo Jessica, a pocos pasos de la puerta al escuchar que volvían a llamar. Cuando abrió para ver quién era, le cayó el alma a los pies. - Hola ricachona.- Dijo Richard, que vestía unas botas de cuero, unos tejanos apretados y una camiseta negra de tirantes ceñida a su atlético cuerpo. Richard tenía un rostro atractivo y ...
... el pelo largo y oscuro. - ¿No dejas pasar a un par de viejos amigos?- Dijo Finn, a su lado. El chico seguía llevando el pelo rapado y tenía una chaqueta de cuero sin tirantes que mostraba todo su torso tatuado y unos pantalones de cuero que parecían recién comprados. Jessica seguía pasmada frente a la puerta, sin atreverse a decir nada. - No, hoy sólo venimos nosotros.- Dijo Richard al ver que la mujer miraba a banda y banda, como si buscara a los otros dos. - Ya que parece que te gusta estar así como un pasmarote.- Añadió Finn.- Tira esa estúpida toalla al suelo… Si no nos dejas pasar, al menos disfrutaremos de las vistas. - A… adelante...- Balbuceó Jessica con un hilo de voz.- Pa… pa… pasad. - No no.- Replicó Finn.- Ahora quiero que primer sueltes la toalla. - Cla… claro.- Dijo Jessica soltando la toalla, que cayó a sus pies, mostrando a los dos chicos su voluptuoso cuerpo desnudo, con la piel tersa y húmeda por el agua de la ducha. Finn se pasó la lengua por los labios, como si estuviera ante un suculento manjar. - De rodillas.- Le ordenó. Jessica miró a fuera. La puerta de la vivienda daba acceso directamente a la calle, cualquiera que pasase la vería así tal como vino al mundo. Arrodillarse como le pedía el chico le parecía demasiado. - De… Rodillas.- Insistió Finn. Jessica no tenía opción. Mientras tuvieran esos vídeos a buen recaudo, esos chicos tenían el control. Finn lo sabía y Jessica lo sabía. Y Finn, un chico que nunca había sido ...