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Rescatado en la tempestad (Parte 7)
Fecha: 13/01/2026, Categorías: Gays Autor: Prometeo, Fuente: TodoRelatos
Rescatado en la tempestad (Parte 7.1) — Sin lugar a duda Juanjo, el padre de Carlos—. En el momento que insinué, casi aseguré, que mis amigos e incluso Juanjo, el padre de Carlos, estarían encantados de tener sexo con nosotros, mi padre y mi tío se quedaron pasmados. — ¿El padre de Carlos es gay? Pero si viene a la bodega muchas veces con ese aspecto de intelectual machote, no puedo creer que le vayan los tíos — dijo mi padre rascándose el cogote. — ¿Acaso nosotros tenemos aspectos de maricas, Alfonso? — preguntó mi tío un poco molesto por el comentario de mi padre sobre la relacionando la homosexualidad y la forma de vestir de un hombre formal de alguna forma. — Bueno, no… pero… a ver como lo explico — empezó mi padre a buscar una excusa a su comentario en voz alta. — No vayamos a discutir por esta tontería, es cierto que ninguno de nosotros tenemos pluma, pero es que estoy convencido de que hay muchos más gays sin pluma que con ella — dije intentando cortar aquella discusión de raíz. — Bien dicho, sobrino. No solo eres guapo, estas bueno y eres un dios del sexo… además eres un puto lumbreras — dijo mi tío tirándose sobre mí y dándome un buen bocado en el cuello, además de un par de lametones en el cuello para terminar besándome en los labios con desenfreno. — Vale, no sigáis por ahí, que me pongo cachondo otra vez, y como se me levante el mástil, vamos a tener que bajarlo a mamadas o folladas — nos regaño mi padre mientras salió de la cama y fue a ...
... ducharse. A pesar de su advertencia, cuando él entro en el baño, nosotros seguimos morreándonos y acariciándonos durante un buen rato. — Anda, Gonzalo, ve con tu padre a la ducha y le echas una mano para lavarse la espalda, quizás aun tenga leche de alguno de nosotros incrustada — dijo pellizcándome el pómulo de la cara. — A tus ordenes, mi capitán — dije saltando de la cama y yéndome al baño. Cuando entré en este, la habitación ya estaba repleta de vapor de agua de la ducha. Antes de que mi padre pudiera decir nada, estaba ya dentro de la ducha, y mientras le abrazaba por la espalda, le dije: — ¿necesitas que te ayude a frotarte la espalda, papá? —. — Por supuesto, hijo. Pero ya que tienes la mano en el abdomen, podrías lavar otras cosas también, ¿no? Sin necesitar más pistas sobre a lo que se refería, llevé mi mano a su polla, que dura como el acero y recubierta de espuma me resulto muy fácil él estimular. Al tener mi polla endureciéndose entre las nalgas de mi padre, y con mi frenética masturbación, no necesite ni tres minutos para que mi padre descargara una fuerte corrida que ni intentó detener porque él sabía que caería dentro de la zona de ducha, y no acabaría manchando nada que no debiera. — Te juro por Dios que no se como te las arreglas para sacarme la leche con esa facilidad, hijo — dijo él aun intentando recuperar el aliento. — ¿Se puede saber que está pasando ahí? — se escuchó la voz de mi tío Dani desde el dormitorio. — Nada, tito, que ...