-
Rescatado en la tempestad (Parte 7)
Fecha: 13/01/2026, Categorías: Gays Autor: Prometeo, Fuente: TodoRelatos
... llegué a preocupar de ser un obseso sexual. Mi tío me miró como si supiera que algo iba mal, pero no dijo nada. — Bueno, yo me voy a casa, que mañana tengo que madrugar para abrir la bodega, nos vemos por la noche en casa, ¿no, Gonzalo? — dijo papa rebuscando sus calzoncillos y su ropa entre la nuestra que estaba aun desperdigada por la habitación. — Si, dejamos el hotel por la mañana y me voy para casa, aunque quizás intente quedar con Carlos o Fernando para comer. ¿Te parece bien, papá? — pregunte. — Genial, me parece bien, hijo. ¿Tú que vas a hacer, Dani? —. — Alfonso, viendo que todo está solucionado, quizás me venga bien ir al pueblo a arreglar unas cuantas cosas, y si vamos a vivir todos en Madrid, quizás coger unas cuantas cosas importantes me puede venir bien— respondió mi tío. — Es cierto, como vamos a convivir ahora entre nosotros — pregunté intrigado. — Pues por mi no cambiaria nada, Alfonso se puede quedar en el dormitorio de matrimonio, y yo seguir durmiendo contigo — dijo el tío Dani. — Joder, me dejáis a dormir solo — protestó mi padre. — Vamos, Alfonso, te vienes y follamos cuando quieras, o vamos a tu cuarto y lo hacemos allí, pero nosotros estamos acostumbrados a dormir juntos, no nos prives de eso — replicó mi tío. — Vale… vale… lo cojo. Me parece bien — se resignó mi padre. — Papá, si algún día se va el tito por sus viajes o negocios, me voy a dormir contigo, ¿contento? — pregunté intentando animarle. — Es una idea ...
... estupenda — dijo él muy complacido con la propuesta. — Ale, todo solucionado — dijo mi tío mientras se tumbaba en la cama. Acabada la conversación, mi padre no retrasó mas su salida, pues tenía que buscar un taxi para volver a casa. Miré el reloj y eran ya cerca de las dos y media de la madrugada, por lo que tendría solo cuatro horas para dormir, aunque sabía que la falta de sueño la había compensado con una follada legendaria, y sobre todo después de tanto tiempo sin meterla ni recibirla. Cuando él salió de la habitación, me quité el albornoz, y me tumbé junto a mi tío, que quitándose el suyo, me abrazó con sus grandes brazos y colocándome junto a su pecho, me dio un beso de buenas noches para que nos fuéramos a dormir. Durante la noche desperté unas cuantas veces que tuve que ir al baño a orinar, al igual que lo hizo mi tío, pero tras regresar, buscábamos la forma de estar juntos el uno con el otro, era como si necesitáramos estar en contacto mutuamente. Tras una noche tranquila, de relax y descanso, nos despertamos a cerca de las diez de la mañana. Teníamos que dejar la habitación para las doce, por lo que aprovechando el tiempo que nos quedaba en el lugar, y ante la inminente separación, terminamos haciendo el amor y follando como si no fuese a haber otra ocasión, un total desmadre de gemidos, choques de cuerpos y de placer desmesurado. Mi tío Dani cada vez estaba más a gusto disipando toda su energía en mí, y mi culo y boca se habían adaptado a las dimensiones ...