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Rescatado en la tempestad (Parte 7)
Fecha: 13/01/2026, Categorías: Gays Autor: Prometeo, Fuente: TodoRelatos
... reprimirlo. En ese momento sentí la necesidad de saborear el ojete de mi padre, del que provenía un olor varonil, pero muy limpio al contrario de lo que se pudiera pensar. El pelo en la zona se enredaba un poco en mi lengua, y cuando tiraba de ella, arrancaba fuertes gemidos en papá. Después sacaba la lengua y la usaba para peinarlos a la vez que humedecía esa capa de pelo, haciendo que papá llevara sus manos a mi cabeza y presionara para que la hundiera más y más en la zona. — Papá, date la vuelta, que quiero comerte el culo como es debió —. — ¿Y que me estabas haciendo hasta ahora? —. — Fue solo un aperitivo, papá. Ahora viene lo bueno… — insinué. En ese mismo instante, él se giró sobre su cuerpo y se tumbo sobre su abdomen. Por mi parte busqué uno de los cojines que usaba mi madre como adorno de la cama, y lo coloqué bajo sus caderas, atrapando incluso la dura polla de papa entre el cojín y su propio cuerpo. Allí estaba mi progenitor, con el culo en pompa, las piernas ligeramente separadas y su precioso ojete expuesto. Intenté recrear las cosas que Gonzalo había hecho con Carlos y conmigo, y empecé mordisqueando sus muslos, pero en la zona muy cercana a sus grandes huevos. El cuerpo de mi padre se tensó y soltó un resoplido difícil de interpretar, pero no dijo nada. Después introduje mi mano para tirar de su pene hacía mi boca, pero no me lo introduje por duro y apetitoso que me resultase, sino que lamí tanto como pude con mi lengua, llegue a la ...
... base de sus testículos que chupe introduciéndomelos en la boca a turnos, y luego continué por su perineo hasta la entrada a la raja de su culo. Antes de que me diera cuenta, lamía, chupaba y mordisqueaba sus cachetes, y finalmente sacaba la lengua para llevarla directamente al esfínter de papá. Por la forma en que vibraba todo su cuerpo, como se aferraba a las sábanas y como intentaba acallar su gemidos, sentí que el estaba disfrutando del beso negro tanto como cuando Gonzalo me lo hizo gozar a mí, lo que me complació el haber posiblemente llegado a su nivel. Desatado por el placer, mi padre se giro y salió de la cama, dejándome sorprendido de su reacción. Parecía que iba a reprocharme algo, pero fue totalmente lo contrario, porque me cogió de la cintura, y con un par de movimientos bruscos, me colocó en la misma postura que él había estado. Después sentí como acomodaba el cojín bajo mi vientre, y unos segundos después, noté como hundía su rostro en mi culo. Papa se esmeraba en dar grandes lametones a mi agujero, incluso rozando mi perineo, pero estaba claro que en aquel momento, lo que en su mente se cocinaba era los actos o movimientos necesarios para prepararme y meterla finalmente por el culo. La intensidad y frenesí que impulsaba en sus gestos no daba lugar a dudas, solo quería meter su polla en mi culo, por lo que preocupado por que la saliva no fuera suficiente, dije: — papá, sin vas a querer follarme, necesitas dilatarme y lubricar bien mi culo, recuerda ...