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Rescatado en la tempestad (Parte 7)
Fecha: 13/01/2026, Categorías: Gays Autor: Prometeo, Fuente: TodoRelatos
... inclinada hacia arriba de la polla de papá, en esa postura golpeaba de una manera mas contundente mi próstata, lo que hizo que el placer fuera más intenso. En cualquier caso analice las dos formas que me había follado hasta ahora mi padre, y tener a papa sobre mí me gustaba aún más que esa postura que practicábamos en ese momento. Después me incliné un poco hacía él, y coloqué mis manos en su fuerte pecho, que rebosaba de sudor por el esfuerzo de la follada anterior. En esa posición, era yo quien trabajaba con mayor intensidad. Al mirar a mi padre, vi que tenía los ojos en blanco, la boca semiabierta y gemía como si jamás hubiera disfrutado tanto. Excitado por esa imagen deseé volver a sentir el dulce sabor de su boca, por lo que me levanté de mi posición, para rápidamente colocar mis piernas juntos a los muslos de mi padre, coger su polla y apunté de nuevo con ella a mi culo, volviendo a casi sentarme hasta que él pudo llegar hasta mi culo. Después el flexiono sus piernas para elevar su zona pélvica, a fin de que su polla pudiera penetrarme profundamente, hasta llegar al fondo. A partir de ahí, papa empezó a embestir hacía arriba, mientras que yo me apoyaba en mis rodillas y parcialmente en sus muslos, pero su polla entraba como un cohete, por lo que no me sorprendió de estar llegando sin problema alguno a las profundidades de mi cavidad anal. — Señor bendito, jamás pensé estar haciendo cosas que pensaba que solo pasaban en las películas. Eres increíble, hijo, ...
... de verdad —. — Yo tampoco pensé que mi padre pudiera hacerme gozar tanto al perder mi virginidad, doy gracias a Dios de haber pedido que seas tú, papa —. Tras esas palabras junté mi pecho al de mi padre, y empecé a besarle con pasión, que él devolvió en su justa medida. Su polla no paraba de taladrarme el culo, pero la verdad es que la sesión del gimnasio, unido a esa brutal follada me estaban agotando. — Papá, no me malinterpretes, me gusta mucho lo que estamos haciendo, pero estoy un poco dolorido por el gimnasio, por que hoy hice piernas. ¿Te parece que pasemos a la otra posición para acabar? — pregunté intentando que no pensara que me hacía daño por su culpa. — Hijo, si quieres me corro ya, pero tú también tienes que terminar, no hay que hacerlo de más posturas en tu primera vez — dijo él claramente preocupado por mi bienestar. — No, de verdad, papá, me apetece mucho que me la metas cuando esté a cuatro patas, me da mucho morbo sentir como dominas a tu hijo. Cinco minutitos más si quieres y luego me das mi recompensa si he estado a la altura, ¿vale? —. — Ya te digo yo que con la mitad de la mitad de lo que has hecho, mereces esa recompensa y lo que quieras — dijo mientras me hacía un gesto para que me levantase y me pusiera a cuatro patas. Rápidamente me coloqué en la posición que él quería, pero cuando se colocó sobre mí, empujo sobre mi hombro para que pusiera mi cara sobre el colchón, lo que exponía mi culo totalmente. Un par de segundos después, la ...