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Cristina, el amigo del colegio 2
Fecha: 15/01/2026, Categorías: Transexuales Autor: Javi, Fuente: TodoRelatos
... estaban fríos, de algún lado había sacado lubricante. Se incorporó después de eso y giré un poco el cuello, se levantó el vestido y vi que debajo llevaba una lencería blanca muy fina y bonita, las medias blancas, el liguero una braguita blanca y asomaba la parte inferior de un corpiño blanco. Sacó su hinchada polla por un lateral de la braga y se la masajeó con la mano embadurnada en gel. -Mira hacia delante y disfruta, hay que consumar el matrimonio, ahora me toca a mi pasar por tu anillo, cuando acabe lo tienes que hacer tú. Me apoyé cómodo en la barandilla y tomé aire para relajarme, estaba más que acostumbrado a su rabo, pero aún me impresionaba que su gorda polla me entrase dentro. Suavemente su capullo se fue abriendo paso por mi hueco, empujaba poco a poco, me giré para verla y miré que mi espalda estaba cubierta por su falda y ella sonreía. Su rabo entró entero y ahí lo dejó unos segundos para que mi culo se habituase, después tiró hacia fuera y volvió a entrar, sentí un escalofrío y suspiré, sacó y metió de nuevo, me encanta cuando hace eso. Después de repetir un par de veces más comenzó a echarme un polvo suave yo sentía su carne en las paredes de mi esfínter entrando y saliendo, me agarró los huevos y los masajeó con ternura mientras iba aumentando el ritmo. Tras un rato así suave soltó mis testículos y me cogió por la cadera, aumentó de nuevo el ritmo, follándome el culo de una forma frenética, sentía su tronco rozando la cara interior de mi próstata y ...
... sus huevos impactando todo el rato con los míos. -¿Quieres ser mi legítimo esposo en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad y prometes cuidarme y serme fiel hasta que la muerte nos separe? La pregunta me descolocó un poco porque no me la esperaba en ese momento, pero respondí automáticamente. -Si, quiero. Nada más decir esa frase ella soltó un gemido y noté su leche caliente dentro de mí. Tras esto sacó sin ningún cuidado su polla chorreante, me agarró de los hombros, me giró y me plantó un beso muy apasionado en los labios. Después nos quedamos un rato de pie abrazados, por el rabillo del ojo vi que había otra puerta con salida a una terraza, solté a Cristina y abrí esa puerta, fuera había un par de tumbonas de madera con unos cojines, la agarré de la mano y salimos fuera. Una vez en la terraza me senté en una tumbona y le dije que se subiera el vestido un poco, ella obedeció, vi su polla flácida que salía por una pierna de la braga, agarré dicha braga por la goma de la cintura y tiré con fuerza arrancándosela, ella se quejó por el hecho de que era nueva, cosa que a mi me importó muy poco, tiré la braga al suelo y le dije que se diera la vuelta, ella lo hizo e hice lo mismo que me había hecho ella, le comí el culo con ganas, pasando la lengua por su raja, hundiéndola en su ojete y pasándosela por sus huevos que tenían hilillos de semen cayendo, Cristina gemía sin control, porque en ese momento estaba siendo de todo menos delicado, le pedí el ...