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Me recuperé del accidente gracias a mi madre
Fecha: 16/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Amateur, Fuente: CuentoRelatos
... Sofía, debo aclarar que por la posición económica de los abuelos yo tenía una habitación para mi solo por lo cual gozaba de una cierta intimidad. Una noche noté una sensación extraña, algo que me agradaba pero al mismo tiempo no entendía que era lo que me pasaba, muy despacio abrí los ojos, Sofía estaba sentada en mi cama y me acariciaba suavemente el pene, seguramente y debido al accidente yo había perdido en cierta manera la sensibilidad sexual las caricias me agradaban pero no me excitaban precisamente, mi pene mide 23 centímetros tanto en posición de reposo como en estado de firmes por lo cual para ella era muy agradable acariciarle aunque estaba en posición de reposo, ella debía excitarse mucho porque una de sus manos alternaba las caricias entre sus hermosos muslos y una teta que se había sacado fuera del sujetador. Una noche todo cambió para mí, al igual que las noches precedentes ella acariciaba dulcemente mi pene pero esta vez se inclinó sobre él y comenzó a acariciarlo con su boca y lengua, su boca estaba tan caliente y su lengua lamía con tanta suavidad que las sensaciones comenzaron a inundarme de golpe, en mi cabeza comenzaron a destellar pequeñas lucecillas y mi cuerpo comenzó a sentir una serie de pequeñas descargas eléctricas, de pronto mi pene comenzó a elevarse majestuosamente en ese momento ella me miró a la cara y sonrió con dulzura yo cerré los ojos para permitirle que siguiera, ahora sentía verdadero placer. Sofía se quitó las bragas, introdujo ...
... dos dedos en su vagina y siguió chupando y lamiendo aquella hermosa herramienta, después de un buen rato se subió a la cama y se colocó de cuclillas sobre mi pene, lo cogió con la mano y lo guio directamente a su fuente de placer, en cuanto lo encajó en la entrada comenzó a dejar caer lentamente su cuerpo sobre él hasta que se lo introdujo totalmente, soplaba como una gata en celo y lo que yo sentía era algo indefinido pero maravilloso, no recordaba haber sentido nada semejante en mi vida, bueno no recordaba nada, lo que pasaba por mi cuerpo era una sensación maravillosa. Sofía comenzó a subir y a bajar su culo a mayor velocidad, comenzaron de nuevo a brillar las lucecillas en mi cerebro y de repente estalló como un relámpago, algo comenzó a salir a gran presión de mi pene produciéndome un placer extraordinario, mientras Sofía se mordía los labios para no gritar de placer, ella también sentía lo mismo que yo. Se levantó rápidamente, se colocó las bragas a toda prisa y salió corriendo de la habitación. Sofía no volvió a cuidarme, nunca supe porque, pero a partir de ese día algo había cambiado en mí, ahora me despertaba muy a menudo con mi pene totalmente erecto y muchas veces estaba tan tieso que me producía dolores intensos. La señora a la falta de Sofía comenzó a quedarse todas las noches conmigo, era muy cariñosa, me acariciaba y me hablaba constantemente de cosas que no entendía, me decía que ella era mi mama, que tenía que recordarla y yo por mas que me esforzaba no ...