1. Me recuperé del accidente gracias a mi madre


    Fecha: 16/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Amateur, Fuente: CuentoRelatos

    ... sabía que significaba eso de mama ni sabía que era lo que tenía que recordar.
    
    Una noche me desperté con una erección terrible, el pene me dolía y comencé a quejarme, la señora se despertó y me preguntó que era lo que me estaba pasando, encendió la luz, al fijarse en mi pene y la tamaña erección que tenía se tapó la boca con sus manos, los ojos desorbitados…
    
    –¡Dios mío! Cómo estas querido… ¿Te duele?.
    
    En esos días yo no hablaba absolutamente nada y aparte de las erecciones del pene solo hacía algún que otro gesto, era lo único que mi cabeza conseguía coordinar, por lo cual le hice un gesto afirmativo con la cabeza y lancé un gemido, ella se quedó dudando mirándome fijamente, yo no entendía él porque no hacía lo mismo que me había hecho Sofía para aliviarme, acercó su mano dubitativamente y cogió mi pene soltándolo otra vez rápidamente, yo estaba totalmente desconcertado, lancé otro gemido y parece que una lágrima afluyó a mis ojos.
    
    Ella entonces con toda decisión volvió a cogerlo y su mano comenzó a deslizarse suavemente, arriba, abajo, me lanzó una sonrisa, se levantó rápidamente fue al baño y regresó con una toalla, yo no entendía para que era, luego lo entendí, ella cogió mi pene otra vez y su mano siguió con sus dulces movimientos, la sensación que yo sentía no era la misma de cuando Sofía me lo hizo con la boca y mucho menos cuando lo metió en el agujero que ella tenía, de todos modos la sensación era muy placentera y las lucecitas comenzaron de nuevo en mi ...
    ... cerebro.
    
    Ella debió intuir lo que me pasaba porque aceleró sus movimientos y de pronto comenzaron a salir unos potentes chorros de un líquido espeso, yo gemí muy fuerte y me quedé casi sin conocimiento, debió ser poquito tiempo, la señora llorando acariciaba y besaba toda mi cara, abrí los ojos y ella lanzó un suspiro de alivio y satisfacción…
    
    –¿Cómo estas querido? ¿Cómo te sientes?
    
    Yo hice un gesto que debió parecer una sonrisa, ella me dio un beso en la frente…
    
    –Duérmete cariño mío, mamá estará siempre contigo y hará por ti todo lo que necesites.
    
    Muy relajado y con las sensaciones de las caricias que aquella señora me prodigaba, quedé profundamente dormido.
    
    Los médicos del Hospital consideraron que por comodidad para mi y la gente que me rodeaba, era preferible seguir la terapia de recuperación en casa, por lo cual prepararon una habitación especialmente acondicionada para que pudiésemos estar cómodos la señora y yo, ella seguiría conmigo día y noche.
    
    La segunda noche en casa volví a despertarme con el pene duro como una piedra, lancé un gemido y la señora se despertó al igual que la vez anterior me cogió el pene con su mano y comenzó a moverlo delicadamente, pero esta vez noté algo raro, ella estaba agitada, su mano estaba metida en medio de sus piernas y en cuanto aceleró el movimiento de su mano sobre mi pene su otra mano aceleró los movimientos también de modo que cuando yo comencé a largar aquellos chorros de líquido blanco ella lanzó un gemido ...
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