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Haruna La Dragona y el Rey Henet
Fecha: 17/01/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos
NOTAS: Esta historia fue hecha con IA y editada por su servidor, no se si esta permitido, espero que no vaya a ver ningun problema, pero igual aclaro nuevamente, esto no fue hecho por mi, fue hecho por una IA y yo lo edite para hacerlo mas compresible porque creanlo o no, no se entendia nada, parecian pedazos sueltos de varios capitulos, pero no voy a justificar nada, igual espero que lo disfruten ya que esto fue hecho con esa intencion. Haruna La Dragona y el Rey Henet. El carruaje avanzaba por el camino empedrado, sacudiéndose con cada irregularidad del terreno, pero Haruna apenas lo notaba. Sus garras afiladas se clavaban levemente en el asiento de terciopelo, mientras su cola, gruesa y poderosa, se movía con irritación, golpeando sin querer los costados del vehículo. —¿Acaso mi padre me ve como un tributo más?— pensó, los ojos entrecerrados. ¿Oro y tierras a cambio de su propia sangre? Una de sus damas, una joven dragona de escamas pálidas, se atrevió a hablar: —Mi señora… el aire está tenso. ¿Quiere que abramos las cortinas para que entre la brisa? Haruna no respondió de inmediato. Afuera, el paisaje humano se extendía: campos de cultivo, aldeas humildes, caminos transitados por mercaderes que ni siquiera levantaban la vista al paso del convoy real. ¿Así de insignificante soy para ellos? ¿Una más en el harén de un rey que ni siquiera conozco? —No —respondió al fin, con voz grave—. No quiero ver nada de este maldito reino. Las damas se miraron entre ...
... sí, conteniendo el aliento. Sabían que su señora no era una doncella sumisa, sino una dragona de sangre noble, criada para gobernar, no para ser entregada. Mientras el sol comenzaba a ocultarse, Haruna no podía evitar imaginar al tal rey Henet. Un humano enclenque, según los rumores. ¿Cómo se atrevería a poner sus manos sobre mí? El mero pensamiento le hacía hervir la sangre. —Mi señora —susurró otra dama, rompiendo el silencio—. Dicen que el rey Henet… no es como los otros humanos. Haruna giró la cabeza, lentamente, haciendo crujir las escamas de su cuello. —¿Y qué significa eso? La dama tragó saliva antes de continuar: —Que… aunque no lo parezca, es un hombre que consigue lo que quiere. Y que… nadie se niega a él dos veces. Un escalofrío recorrió el lomo de Haruna. El carruaje siguió avanzando, llevándola cada vez más cerca de su nuevo dueño. … El gran portón del palacio se abrió con un crujido solemne, y Haruna descendió del carruaje con movimientos calculados, sus escamas verde-azuladas brillando bajo la luz del atardecer. Las trompetas anunciaron su llegada, pero ella apenas las escuchó. Sus ojos, dorados y penetrantes, escudriñaron el patio interior, buscando al hombre que ahora era su esposo. Y entonces lo vio. Henet no era lo que esperaba. No había armadura reluciente, ni músculos imponentes, ni siquiera una corona ostentosa. En su lugar, un hombre pequeño, más bajo que ella, con un sencillo atuendo de terciopelo negro y cabello despeinado ...