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Haruna La Dragona y el Rey Henet
Fecha: 17/01/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos
... eso, se retiró, dejándola plantada en medio de la habitación, con la mano aún caliente donde sus labios—y su lengua—habían estado. Sus doncellas, que no parecían haber notado nada, comenzaron a desempacar sus pertenencias, murmurando entre ellas sobre la belleza del castillo. Pero Haruna apenas las escuchaba. —¿Fue un accidente?— No. Nada en ese hombre parecía accidental. ¿Una provocación? Probablemente. —"Mi señora, ¿está bien?"— preguntó una de sus doncellas, al notar su expresión. —"Perfectamente"— respondió, con voz más áspera de lo que pretendía. … Cada encuentro con Henet se había convertido en una tortura exquisita. El rey humano, aparentemente tan frágil e insignificante al principio, había demostrado ser un maestro en el arte de la provocación silenciosa. Sus toques eran como pinceladas de fuego en su piel: sutiles, calculados, deliberados. El Collar de Oro: Un Toque Demasiado Atrevido. Esa tarde, Henet le había obsequiado un collar de oro engastado con un diamante tallado como una lágrima. —"Para que brilles aún más de lo que ya lo haces", murmuró, mientras se colocaba detrás de ella frente al espejo. Haruna contuvo el aire cuando sus dedos deslizaron la joya por su cuello, sintiendo cómo las yemas rozaban con demasiada familiaridad la parte superior de sus senos, justo donde las escamas más finas se fundían con su piel suave. —"Maldito humano…" —gruñó entre dientes, pero no lo apartó. Henet solo sonrió, como si supiera ...
... exactamente el efecto que tenía en ella. —"Siempre tan fogosa, mi dragona", susurró cerca de su oreja, lo suficientemente bajo como para que solo ella lo escuchara. Pero las cosas no paraban ahí: En los banquetes, su pie se deslizaba contra el suyo bajo la mesa, manteniendo el contacto hasta que ella lo apartaba con brusquedad. Al pasar junto a ella en los pasillos, su codo rozaba su costado, como por accidente, pero siempre con una mirada que decía "lo hice a propósito". En las reuniones del consejo, sus dedos se posaban demasiado tiempo sobre su muñeca al entregarle documentos, como si disfrutara sentir cómo su pulso se aceleraba. Haruna odiaba que esos pequeños contactos la perturbaran. Odiaba que su cuerpo reaccionara antes que su mente. Odiaba que, en sus sueños más privados, ya no imaginaba estrangularlo, sino sentir esas manos hábiles explorando más que solo sus escamas. … La ceremonia había sido impecable. Los votos, recitados con precisión. Los invitados, embelesados por la unión simbólica entre dragones y humanos. Pero Henet no había seguido el guión. En medio del banquete, su mano había recorrido su muslo bajo la mesa, los dedos dibujando círculos lentos que la hicieron apretar los dientes. Durante el baile, su agarre fue más posesivo de lo necesario, su cuerpo pegado al de ella, dejando claro que no solo bailaban. Y luego, en un descuido de los presentes, le robó un beso. No uno casto, sino húmedo, profundo, con lengua y dientes, como si ...