-
Haruna La Dragona y el Rey Henet
Fecha: 17/01/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos
... ya tuviera derecho a tomarla. Haruna apenas logró contener el instinto de golpearlo, pero el sabor de él—a vino especiado—quedó grabado en su boca. Ahora, las puertas de los aposentos nupciales estaban cerradas. La habitación estaba iluminada por velas, el aire pesado con el aroma de incienso. Henet se reclinó contra el dosel de la cama, observándola con esa mirada que la hacía sentir desnuda antes de siquiera tocarle una escama. —"¿Vas a quedarte ahí parada toda la noche?" —preguntó, deslizando una mano sobre las sábanas de seda. Haruna respiró hondo, sintiendo el calor acumulado de semanas de provocaciones. —"Pareces muy seguro de que voy a obedecer" —gruñó, avanzando hacia él con paso deliberado, sus garras brillando a la luz de las velas. Henet no se inmutó. Solo sonrió, desafiante. —"No es obediencia lo que busco" —susurró—. "Es que admitas lo que ya sabes." Ella lo agarró por el cuello de la túnica, arrastrándolo hacia ella. —"¿Y qué es eso, mi rey?" —el título sonó a burla, pero su voz tembló cuando él deslizó una mano por su costado, directo a la base de su cola, donde las escamas eran más sensibles. Henet rió, bajo, como un lobo que finalmente atrapa a su presa. —"Que te gusto tanto como tú a mí, ahora ponte de rodillas" La voz de Henet no alzó el tono, pero cada palabra resonó como un latigazo en el aire cargado de la habitación. Haruna lo miró, sus pupilas reptilianas contraídas en finas líneas doradas, el fuego interno ...
... ardiendo bajo sus escamas. ¿Cómo se atrevía? ¿Cómo se atrevía este humano insignificante, este rey de mentiras, a ordenarle algo? —"¿Crees que soy una de tus siervas?" —rugió, avanzando hacia él, las garras extendidas, el calor de su aliento capaz de reducir a cenizas a un hombre común. Pero Henet no retrocedió. No parpadeó. Se limitó a sonreír. —"No" —respondió, su voz tan suave como el filo de un cuchillo—. "Eres mi reina. Y esta noche, serás mi esposa." Y entonces, sin prisa, desabrochó su propia bata, dejando caer el tejido al suelo. Haruna esperaba ver un cuerpo frágil, huesos delgados, la debilidad que tanto había despreciado. Pero no. Henet era delgado, sí, pero cada músculo estaba tallado con precisión, cicatrices antiguas cruzando su torso. Y en sus ojos… esa chispa oscura, hambrienta, que finalmente dejaba ver el depredador que siempre había sido. —"De rodillas" —repitió por tercera vez, y ahora su voz goteaba dominio—. "O tendré que ponerte ahí yo mismo." Y entonces, con un gruñido que era mitad advertencia, mitad desafío… Haruna dobló las rodillas. Henet exhaló, satisfecho, y avanzó hacia ella. —"Bien" —murmuró, tomando su mentón entre los dedos—. "Ahora… ábreme esa boca que tanto me ha insultado." Las lágrimas ardían en sus mejillas, cada una, una traición a su sangre de dragona. Henet no tenía piedad. Sus manos enredadas en su cabello, guiándola con firmeza, estableciendo un ritmo que ella no controlaba. Profundidad. ...