1. Haruna La Dragona y el Rey Henet


    Fecha: 17/01/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos

    ... Velocidad. La humedad de su garganta forzada a adaptarse a él.
    
    —"Así…"— susurró Henet, su voz ronca pero tranquila, como si no estuviera usando su boca como su propio juguete, — "Tan orgullosa… y ahora, tan mía."
    
    Haruna quiso cerrar los ojos, negar lo que estaba pasando, pero cada vez que lo intentaba, los dedos de Henet se tensaban en su pelo, obligándola a mirarlo. A ver cómo disfrutaba. A ver cómo él ganaba.
    
    Y lo peor… era que su cuerpo respondía, el calor en su vientre, la humedad entre sus piernas, la manera en que sus propias garras se clavaban en los muslos de él, no para alejarlo, sino para aguantarse.
    
    —"¿Te gusta, dragona?"— Henet sonrió, soberbio, notando cómo temblaba bajo su control— "¿O vas a seguir fingiendo que esto no es lo que quieres?"
    
    Ella no podía responder. Solo podía sentir. El sabor salado de él en su lengua. La presión de sus dedos marcándo el ritmo. La manera en que su propio aliento se entrecortaba entre gemidos ahogados y entonces, sin previo aviso, Henet la jaló hacia él, hasta el fondo, y Haruna sintió el pulso de él en su garganta.
    
    —"Traga."
    
    Y ella, la princesa dragona que nunca se había arrodillado ante nadie… obedeció.
    
    Haruna jadeó, el peso de la humillación quemando más que cualquier llama de dragón. Su cuerpo, siempre fuerte, siempre invencible, ahora se arqueaba bajo el de Henet como si fuera débil. Como si fuera humana.
    
    Él no le dio tregua.
    
    Su boca volvió a capturar la suya en un beso duro, invasivo, su ...
    ... lengua reclamando cada rincón como si ya le perteneciera. Y cuando se separó, un hilo plateado de saliva conectó sus labios, brillando bajo la luz de las velas.
    
    —"Ábrela" —ordenó, su voz un susurro de hierro.
    
    Haruna intentó resistir, apretó la mandíbula, pero los dedos de Henet se cerraron alrededor de su garganta, para mantenerla en su lugar.
    
    —"Ábre. La. Boca." Y ella, vencida, caliente, maldiciéndose a sí misma por obedecer… lo hizo.
    
    Henet sonrió, satisfecho, cruel, y dejó que su saliva cayera directo en su lengua.
    
    —"Trágala" —murmuró—. "Trágala y admite que eres mía."
    
    Ella quiso escupir. Quiso morder. Quiso arder hasta reducir este maldito castillo a cenizas.
    
    Pero tragó.
    
    El vestido de Haruna fue retirado su ropa interior igual, Haruna estaba expuesta, cada curva, cada escama, cada temblor al descubierto bajo los ojos hambrientos de Henet.
    
    Y él no tuvo piedad.
    
    Sus dedos pellizcaron sus pezones con fuerza, haciéndolos endurecer entre sus uñas, tirando de ellos hasta arrancarle un gemido áspero de su garganta. Cuando por fin soltó, su boca tomó el lugar, chupando, mordiendo, jugueteando con la punta hasta que Haruna arqueó la espalda, sus garras clavándose en las sábanas.
    
    —"¿Te gusta?"— murmuró él contra su piel, su aliento caliente en su pecho— "O prefieres que pare…"
    
    Ella no respondió. No podía. Entonces, sus dedos bajaron. No con timidez, no con exploración. Con la confianza de un rey que sabe exactamente lo que busca.
    
    Un roce suave al ...
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