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Secretos De Oficina
Fecha: 19/01/2026, Categorías: Lesbianas Autor: AndyStories, Fuente: TodoRelatos
Trabajar en una oficina entregando correspondencia no era mi mayor sueño, pero después de dejar la universidad tenía que hacer algo para poder vivir. Llevaba medio año trabajando en ese lugar. El ritmo, los horarios, las reuniones, todo me parecía rutinario, pero había algo que me hacía más llevaderos esos meses: Raquel. Cabello castaño corto, rostro muy lindo, figura hermosa y bien cuidada, voz firme pero agradable, labios que cada día lucían un color rojo precioso, siempre vestida formalmente y muy trabajadora. Llevaba meses coqueteándole en forma de broma, aunque si surgía algo más no me quejaría. Pero había dos razones por las que creía que mis intentos no llevarían a nada: tenía esposa y era 30 años mayor que yo. No era la primera vez que una mujer mayor me parecía atractiva, y en el día a día era muy amable conmigo. Pero, a pesar de estar jugando a la hora de coquetear, nunca me seguía la corriente: era como si apareciera un muro entre ella y yo en esos momentos y solo existiese el trabajo. Sin embargo, había alguien que sí lograba traspasar ese muro: mi jefe. Raquel llevaba 10 años siendo su secretaria personal y, a pesar de que ambos eran casados, los coqueteos entre los dos eran prácticamente un secreto a voces entre mis compañeros. Sonrisas juguetonas, roces innecesarios, comentarios que no venían al caso, múltiples reuniones privadas en su oficina. Era algo evidente, pero nadie lo decía en voz alta. Todo cambió cuando, un día, saliendo de la oficina, ...
... logré ver a Raquel junto a mi jefe hablando a lo lejos. Logré esconderme para que no me vieran y así no tener problemas. No entendí nada de lo que estaban hablando, solo supe que estaban muy coquetos. En ese momento algo se apoderó de mí. Tomé mi teléfono y empecé a grabarlos a escondidas. La grabación no duró mucho, ya que se besaron demasiado rápido. Dejé de grabar y seguí observando; poco después se separaron y cada quien se fue por su lado. Por suerte, había conseguido algo a lo que le daría un buen uso. Al día siguiente llegué más temprano de lo normal, con el objetivo de estar a solas con Raquel. La estuve buscando por toda la oficina y en cada despacho, hasta que la encontré en una de las salas de juntas, acomodando todo para la reunión de la tarde. Entré en la sala y cerré la puerta detrás de mí, a lo que ella reaccionó. —Andrea, buenos días. ¿Cómo estás? —me dijo. —Buenos días, licenciada Raquel. Necesito hablar con usted de un tema importante —le dije, acercándome poco a poco y con el celular en mano. —Claro, cuéntame —me dijo, acercándose hacia mí. Le mostré mi teléfono, en el que estaba el vídeo que había tomado la noche anterior, donde se veía a ella besándose con mi jefe. Su cara se transformó en ese instante, sin negar nada, para después dirigirse hacia mí y sostenerme la mirada durante unos segundos larguísimos. Ella trató de conservar la compostura y la seriedad que la caracterizaban, y con una voz firme me dijo: —¿Qué piensas hacer con ...